lunes, 13 de marzo de 2017

LA GRACIA DE LA TRI-UNIDAD MARIA – JESÚS-CRISTO – MIKAËL MARZO DE 2017

 
 
MIKAËL

Soy Mikaël, Príncipe y Regente de las Milicias Celestiales. Bien amados hijos de la ley de Uno, que las bendiciones del Fuego Ígneo estén sobre vosotros.

…Silencio…

Vengo a expresarme de nuevo en este día para precisar lo que acontece en el cuerpo planetario así como en vuestro cuerpo efímero. Desde hace muchas semanas, el cielo ha sido surcado y si levantáis los ojos podríais verlo, los meteoritos, los asteroides han finalizado la obra de liberación y de perforación de la última capa aislante permitiendo que a partir de ahora, en este preciso instante, que sea vuestro cuerpo efímero como este cuerpo planetario que nombráis Tierra, no pueda presentar ninguna oposición a la instalación definitiva de la Luz y a su aparición ante vuestros ojos de carne, a vuestra conciencia como en la intimidad de vuestro cuerpo físico.

Mi acción, así como las diversas radiaciones que conocéis desde las Bodas Celestes, llega ahora a su apogeo, permitiendo, por la Inteligencia de la Luz y su instinto, de traeros la prueba irrefutable de vuestra eternidad. Lo que acontece en cada uno de vosotros, como sobre el cuerpo planetario, no deja ninguna duda sobre el proceso en curso del cambio dimensional que nombráis Ascensión. Este proceso, inicializado hace muchos meses, se encuentra hoy en un acmé y en un espacio de resolución de los últimos antagonismos pudiendo presentarse a través de vuestra conciencia, como a través de los Elementos de la Tierra, con el fin de permitir, lo repito, la liquidación de las últimas ilusiones en vuestro cuerpo como en el conjunto de la esfera planetaria.

Nadie puede ignorar, incluso estando en la negación más absoluta o en la ceguera más profunda, lo que acontece en la conciencia y en los cuerpos. El mecanismo ascensional, por medio de vuestro vehículo ascensional, está como bien sabéis en fase de encendido y de concretización en el plan más visible de la conciencia, como en cada cuerpo.


Tal y como os lo ha especificado el Cristo y María, os incumbe de averiguar en cada minuto de vuestra presencia en la tierra, la densidad, el peso, y la eficacia de la Paz. El emplazamiento de cada conciencia humana en esta tierra ya no puede ignorar más la llamada de la Luz, sean cuales sean las manifestaciones corporales o sistemas sociales. La Paz sólo pide manifestarse. Es en cierto modo el primer testigo de la materialización de la Luz, hasta vuestros sentidos físicos. Todo lo que os será posible de observar, de constatar, en vosotros, en cada cuerpo humano como en el conjunto de la tierra, sólo refleja, detrás de los últimos velos de la Ilusión, la verdad del Amor y la verdad de la Luz.

En cada uno de vosotros ya no existe ningún espacio donde poder esconderse, ya no existe ningún lugar en vuestro cuerpo como en esta tierra que pueda resguardaros del flujo de la Verdad. Únicamente aquel, que con su conciencia o a través de alguna organización social, buscase ahogar esta Luz, se vería sacudido de manera mucho más intensa de lo que ha sido hasta ahora.

Habiendo tocado tierra en el seno de mis representaciones físicas que son los meteoritos, antes de la llegada de los primeros asteroides y de la última señal celeste, os es ofrecido, por el Amor de la Vida y el Amor de la Eternidad misma, la oportunidad de abrir en vuestra conciencia un espacio de resolución, un espacio de Paz, un espacio de cesación de cualquier lucha y de cualquier oposición a lo que ahora está establecido.

La fase de manifestación tangible de la Luz, ilustrada por todas estas primicias vividas, que sea en el seno de la naturaleza, en el seno de vuestras experiencias durante estos últimos años pasados a nivel terrestre, sólo fueron en cierto modo la antecámara de la plena manifestación.

Os lo dije, el conjunto de los velos está ahora completamente disuelto. Los restos de vuestro cuerpo causal, es decir lo que nombráis el cuerpo kármico, también se evacúan. Que tengáis de ello unas visiones, que no tengáis ninguna percepción, el aligeramiento de los pesos del pasado, el alivio y la disolución de toda resistencia, dondequiera que esté situada en vosotros como cuerpo humano o en el seno de cualquier cuerpo social, se ve ahora al desnudo y en la luz.

Nada de lo que concierne a la verdad de la Luz, la verdad de la conciencia, puede seguir oculto en ninguna parte. La oscuridad o las fuerzas opuestas, por desconocimiento de la Luz, por miedo, van a ver, durante estos períodos que se abren desde ahora, un espacio de resolución de este antagonismo, para ellos también, que se trate de personas o de organizaciones. La libertad de esta Luz y de este Amor no podrá dejar lugar a ninguna duda, y eso muy pronto, sobre la verdad de los mundos invisibles, sobre la verdad de la vida en la superficie de este mundo, sobre la verdad de las falsificaciones aplicadas a todos los niveles de la organización social.

Es en cierto modo vuestro deber de Amor, de dejar ser lo que entra en manifestación tangible, sea cual sea su naturaleza. La manifestación consecutiva a este acontecimiento no debe llevaros a otra parte que allí donde estáis, en vuestro corazón. Sean cuales sean los espacios de disolución de esta dimensión que se abre en vuestra conciencia, en vuestro cuerpo como en el conjunto de las organizaciones sociales, sea cual sea su naturaleza en la tierra, no podrá más, de manera extremadamente rápida en términos terrestres, mantenerse, si está en oposición frontal, en total resistencia si puedo decirlo así, con la Luz.

No os alarméis de los eventuales fuegos manifestándose en vuestra conciencia, en vuestra persona o en los sistemas de organizaciones sociales. Ellos también son, sea cual sea la exuberancia de las manifestaciones, sean cuales sean las revelaciones, sean cuales sean los derrumbes, una necesidad imperiosa para la Luz como para vosotros. Todo lo que debe desaparecer, desaparece, todo lo que debe permanecer, permanecerá, vuestra eternidad.

El espacio de resolución, a veces violento para la persona como para las organizaciones, debe acompañarse, que esto os concierne directamente o no, por el nacimiento de esta Paz. Lo que quiere decir que a medida que una manifestación dolorosa de disolución se produzca, en vosotros como en cualquier organización, estaréis asombrados de constatar que vuestra paz, no sólo no desaparece sino que al contrario crece a cada acontecimiento ocurriendo cerca de vosotros, lejos de vosotros, o en la totalidad del planeta. No se trata de algún gozo por la disolución o la destrucción, sino que es gracias a esta disolución o a esta destrucción, y una vez más, que esto concierna vuestro cuerpo, vuestra conciencia, la Tierra o las organizaciones sociales, no cambia nada.

Los conflictos aparentes pudiendo manifestarse a vosotros a través de vuestro cuerpo, de vuestra conciencia, de vuestras relaciones o en la totalidad del planeta, no deben provocar nada, y será el caso en cuanto aceptéis ver, en cuanto no os apartéis de lo que os presenta vuestra conciencia. Os permitirá, sea cual sea la intensidad o la violencia de cualquier choque, de entrar directamente y más fácilmente en la Paz.

Entonces, no entréis en reacción frente a la enfermedad que sea, entonces no entréis en reacción frente a la interacción que sea entre los hermanos y hermanas de la tierra, no entréis en reacción frente al despliegue total esta vez, de los Jinetes o si preferís, de los Elementos. La finalidad sólo puede ser la Verdad y la Eternidad. No hay, y lo repito con firmeza, ninguna otra alternativa.

Pues ha llegado el momento, para lo que queda de oposición y de elementos que confrontación, de desaparecer ante el Amor que sois y eso, lo más rápidamente posible en términos de tiempo. Cuanto más vuestra rendición como persona, o resistencia a la Luz, sean cuales sean las experiencias vividas, sea corta e intensa, más descubriréis con facilidad y sencillez las virtudes de la Paz, el poder de sublimación del Fuego Ígneo y de la transubstanciación.

En este espacio, no hay lugar para ningún elemento memorial, no hay lugar para ninguna costumbre, no hay lugar para el mantenimiento de ninguna ilusión, de ningún pretexto o de cualquier huida de la Verdad.

Vuestra capacidad a permanecer tranquilos durante esos momentos, que sea con respecto a vuestro cuerpo, como a vuestra conciencia, que al aspecto social, conjuntamente a la manifestación del problema que sea en relación a la persona, no tiene el poder de limitar la instalación de la Paz. Acordaos que la palabra clave es: no tenéis que hacer nada. Todo se hace más allá de cualquier voluntad de la persona, como de la Tierra, como de las organizaciones sociales, sea cual sea el área.

Esta finalización que empieza, os pondrá efectivamente ante una Paz que todavía podríais calificar hoy, en el seno de la persona, como aberrante. Para nada, porque en ese momento empezaréis a percibir, si no se ha hecho ya, lo que está detrás de la escena que se juega. No veréis las incidencias ligadas a las personas o a las organizaciones pudiendo resistir y gritar ante los acontecimientos, no participaréis, aunque quisieseis, a nada contrario a la Luz. Así es como vuestra libertad es respetada, la de la Luz que es lo que sois.

A partir de allí, si lográis permanecer tranquilos pase lo que pase, e incluso antes de la Llamada de María, experimentaréis y viviréis una intensidad de Amor, de Paz y de Libertad sin igual. La aberración pudiendo apareceros como tal, que sea para un hermano o una hermana o para vosotros mismos, cerrados o abiertos al nivel de la vibración, será la evidencia de que esta disolución es un acto de Amor y un acto de Libertad.

Habéis obrado para eso desde hace mucho tiempo, y hasta diría, para algunos de vosotros, desde vuestra llegada a este mundo, listos solamente para este instante, fuesen cuales fuesen las vidas de vuestras personas hasta ahora, fuesen cuales fuesen vuestros obstáculos todavía presentes hoy.

El «permanecer tranquilo», el «no hacer nada» y la acogida, el «velad y rezad», la lucidez, en palabras humanas hablaría de tolerancia y de fraternidad, de humanidad, deben ser totales.

Las contingencias sociales, las contingencias afectivas, las contingencias organizacionales, las contingencias, lo habéis entendido, sean cuales sean, ligadas tanto a las costumbres como a las normas de vuestro mundo, estéis donde estéis y según vuestra cultura, ya no tienen validez.

El corazón es Evidencia, sobre todo cuando la manifestación se vuelve palpable, y allí no hablo de energía, ni de vibraciones, sino de la mismísima materia. La de vuestro cuerpo como de todo lo que era invisible y que sin embargo eran los elementos que actuaban en el seno de la oscuridad, la vuestra como la de cualquier hermano y hermana encarnado, como la de las organizaciones al nivel que sea, con el fin de mantener la ignorancia y el encierro.

Acordaos, cuanto más permanecéis tranquilos, cuanto más encontráis unos espacios de silencio, de interioridad, de alineación, de vigilia, de oración, de lucidez, llamadlo como queráis, más estaréis aptos, si puedo decirlo así, a vivir la Paz, la beatitud, sin siquiera haber pasado por los estados vibrales que muchos de entre vosotros habéis vivido. Pues evidentemente es una forma de paradoja o de aberración que os desacoplará de manera definitiva de lo que pueda quedar en el seno de vuestras envolturas efímeras, de cuerpo astral y de cuerpo mental y de cuerpo causal. Pues estáis desnudos en la verdad del Amor, pase lo que pase sobre el campo de vuestra conciencia o dentro de vuestro cuerpo.

Es en esta Paz que encontraréis a partir de ahora la solución, y ya no en algún "hacer", y ya no en la comprensión de lo que sea. La espontaneidad, la evidencia de la Luz, debe ser para cada uno de vosotros la única evidencia palpable y reconocible entre todas, porque proporciona una paz que nada puede alterar.

Podréis estar sorprendidos de no reaccionar como una persona, podréis estar sorprendidos de estar libre de toda interpretación, de toda proyección como de toda explicación. Ahí está la verdadera Libertad, cuando la materia es iluminada. La iluminación de la materia es mucho más de lo que hasta ahora ha pasado, es decir la acumulación de las partículas adamantinas, sino más bien el conjunto de la radiación Ultravioleta, de la Fuente, de Sirio, que ahora se desvela, ya no solamente por vuestros pies como fue el caso con la Onda de Vida, sino para la totalidad de vuestros sentidos, la totalidad de vuestras vidas y la totalidad de la organización social.

De hecho lo sabéis, nadie conoce la fecha. Así este proceso puede ser anterior y empieza hoy, acompañado o precedido de la Llamada de María y de los sonidos del cielo y de la Tierra. Estos sonidos del cielo y de la Tierra, para aquellos de vosotros que oís estos sonidos, veis y percibís una modificación sin igual de estos sonidos. Esta modificación de los sonidos percibidos, esta modificación de las percepciones de vuestro cuerpo y de vuestra propia conciencia, significa que el testigo o el observador está ahí, que lo hayáis visto o no, permitiéndoos de situaros no al margen, sino de situaros en vuestra eternidad, totalmente manifestada en el seno del efímero.

Vuestro habla será un habla en lenguas, expresaréis unas cosas que no pasan por la mente y que no han nacido de la mente. Seréis la Verdad, expresaréis la Verdad, manifestaréis la Verdad en totalidad, sin depender de nadie y reconocibles por todos.

A medida que dejareis expresarse la Luz, la Verdad y el Amor por el Verbo, por la emanación, por la comunicación, os probareis a vosotros mismos lo que no necesita de prueba. Demostrareis a los que dudan, por vuestras palabras y vuestra presencia, respetando la libertad de cada uno, de manifestar esta Luz con el fin de que cada uno pueda verlo y vivirlo.

Seguid vuestro camino, id por vuestra vida. Llevad a cabo lo que la Vida os ha asignado, lo mejor que podáis. Comprobad, en caso de resistencia, la aparición de la Paz. Interesáos por esta Paz, no para incautarla, ni para guardarla, sino para atestiguarla en el silencio de vuestro corazón, de ver los efectos y de dejar la Dicha sin objeto y sin asunto emerger a profusión, lo digo bien, hagáis lo que hagáis en el seno de vuestras actividades.

En los momentos en que esta Paz se vuelve más palpable para vosotros, no os olvidéis de pausaros no os olvidéis de rendir gracia, no os olvidéis de agradeceros, no os olvidéis de dar la Paz y quedar en silencio.

Nada os puede desviar ni alterar desde ahora en adelante de lo que sois. Esto se va volver cada vez más evidente, cada vez más flagrante, y reconoceréis además la única verdad posible, una vez más cualquiera que sea la naturaleza de los acontecimientos personales o colectivos que tenéis a vivir.

No olvidéis, que desde hoy, cualquiera que sea el acontecimiento de cualquier orden y de cualquier naturaleza que sea, que la Paz acompaña estos acontecimientos y que sólo hay, en el conjunto de los acontecimientos posibles que os conciernen o que conciernan al colectivo de la Tierra, lo que se juega no es nada más que la realización material, si puedo decir, de vuestra libertad y pues la Ascensión real y física de la Tierra.

Lo repito, nadie puede conocer la fecha y la hora, pero sin embargo, como os lo dijo María, como os lo dijo Cristo, el conjunto de los signos dados por los profetas desde ahora en adelante están presentes bajo vuestros ojos.

Yo diría: dejad lo antiguo morir, dejad lo nuevo nacer y aparecer en totalidad. No tenéis ningún poder de decisión en un acontecimiento que se produce en vuestra vida y en vuestro mundo. De vuestra aceptación de eso se deriva también la calidad de vuestra Paz, de esta aceptación depende también la intensidad de la materialización de la Luz también sobre la Tierra como en vuestro cuerpo de carne. Lo que quiere decir que en ese momento lo entenderéis, porque lo viviréis, y pienso, si puedo pensar en eso, antes de la Llamada de María que es, como lo sabéis, inminente, y cada día más inminente. En esta inminencia, no veáis impaciencia, ni de retraso, ni duda. Contentáos con medir la aproximación de Hercóbulus y de la Llamada de María, según la cantidad de paz que vivís, pero también paradójicamente según la intensidad de los sufrimientos ilusorios que pueden afectar vuestro cuerpo o vuestra conciencia. Uno como el otro sólo tienen una finalidad, que es el desarrollo de todo lo que le ha sido anunciado por los innumerables profetas de la tierra y eso, en todas las tradiciones, en todas las culturas.

Así como lo veis alrededor vuestro, algunos hermanos y hermanas en humanidad no viven este despertar. La Paz consecutiva a todo acontecimiento personal o colectivo que aparecerá al mismo tiempo será el aguijón, si puedo decir, que la Verdad está en encarnación. La Resurrección está en curso. No es una palabra vana, no es una idea, no es una referencia histórica, porque es así como viviréis esto. Renacéis en la eternidad, donde nunca habéis desaparecido.

Todo esto se celebra ahora. La duración de este proceso sólo puede ser de unas horas como durar hasta finales del mes mayo. Es en ese período en el que no hay fecha definida y que todo debe ser cumplido, de un modo u otro, en la Paz o sin Paz. Pero la finalidad es efectivamente la Paz más total y la evidencia de vuestra eternidad que será, como dije, palpable, y no solamente en el Corazón del Corazón, en unos estados o en unas experiencias.

Así como sabéis y como esto ha sido anunciado durante la totalidad del Cónclave Arcangélico, en esta fase de basculamiento, de actualización, de materialización de la Eternidad, la vibración y la presencia del Cristo, de María, de mí mismo, y de aquel que facilita el acceso a esta Paz que se instala por sí misma, es decir el Arcángel Uriel, tienen un papel preponderante y mayor. No vean ni en esto ni mi forma arcangélica, ni mis representaciones itifálicas, ni incluso los meteoritos. Recordad que ya estamos en vosotros, de toda eternidad, es lo que va a aparecer.

Podéis por supuesto apoyaros, ya que estamos en vosotros más allá incluso de toda percepción que puedan tener, o sentir, la posibilidad, como ha sido especificado, de pensar en María como consoladora, de pensar en Cristo como hermano de Luz y hermano de Fuego, y de pensar en mi vibración cuando os parece tener dificultades en dejar cortar lo que deba serlo, y finalmente podéis llamar la vibración del Arcángel Uriel, con el fin de que la Paz de la Morada Suprema, la Paz de la Presencia Infinita esté presente en todo rincón de lo que quede de vuestra persona y de vuestra vida sobre esta tierra.

Recordad también que se celebre lo que se celebre actualmente, a cualquier nivel que sea, y que os parece plantear un problema, sólo es un espacio de resolución en cuanto a la conclusión de la manifestación tangible de la Luz y de la Eternidad.

He aquí las palabras que os tenía que entregar. Os digo no sólo estén en paz, estén en alegría, todo se cumple en la manifestación y en la materia.

Soy Mikaël Arcángel. Que la Paz, el Amor, la Verdad y la Luz sean vuestra morada. Así sea.

...Silencio...

Soy Mikaël, Príncipe y Regente de las Milicias Celestiales y estoy con vosotros.

...Silencio...

En el Fuego Ígneo y en la Verdad, honro vuestra Presencia.

                                     * * *

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