martes, 14 de junio de 2016

MADRE DIVINA RECORDAR Y SERVIR 8 de junio de 2016



Desde el cristal regente de la Tierra, unido a vuestro corazón cristalino, mi Espíritu se expande, mi voz despierta los espíritus adormecidos, rayos de mi presencia.

Bien-amados hijos e hijas, en este día me manifiesto a través de ondas vibrantes para transmitirles el reconocimiento de la resurrección, para transmitirles el reconocimiento de su majestad, y comunicarles - no porque algo les falte, sino porque lo que vibra en mi esencia, vibra en su esencia - la sabiduría de su soberanía. Al mismo tiempo la brisa dulce y suave de mi Espíritu moviéndose les recuerda la sencillez y la humildad.

Yo deseo a través de estas ondas vibrantes de abordar con ustedes algunos conceptos y si es posible desanublar su mente de algunas preguntas o cuestionamientos. Ante todo, la paz sea con nosotros! Vibremos en un instante eterno la paz que somos más allá de la voz, más allá de las cuerdas vibrantes del cuerpo universal, en el interior de cada partícula, en el espacio que todo impregna, aquí y ahora!

... Comunión...


La paz sea con nosotros! Hermosos hijos míos, es muy comprensible que de sus corazones se eleve el deseo de testimoniar la transformación de este, nuestro paraíso; es justificado y natural que su corazón aspire con fuerza inquebrantable a la transformación de nuestra realidad planetaria, después de todo ese deseo y esta aspiración parten de mi vientre.

Yo Soy el alma de este planeta! Yo soy la luz que baña sus almas, espíritus libres que son! El deseo y la aspiración de su corazón es una respuesta espontánea a mi canto, de moverme en su espíritu! Pero no olviden, hijos míos, que su presencia en este mundo se da por otra razón, Recuerden por qué se manifestaron aquí, ahora.

Ustedes son mis mensajeros, son mis enviados, son los rayos de luz intrépidos y osados que consiguiendo penetrar y perforar la capa de olvido, la camada de separación e ignorancia que envuelve la superficie de este planeta, encarnaron para canalizar e irradiar mi suavidad, el bálsamo de mi curación, el fuego de su verdad una, mi presencia en ustedes.

Recuerden pequeñitos, acuérdense de la grandeza de su espíritu, pero no desprecien la pequeñez del humilde y del simple, no desprecien al mundo que los rodea. Este mundo es una porción de mi cuerpo que su espíritu anhela alcanzar y redimir. Miren a su espalda, no abandonen a mis hijas e hijos. Miren a su alrededor y por favor, en mi nombre, no desprecien mi humanidad. Para estar un poco más conscientes de su papel, y un poco más conscientes de su verdad interior, no desprecien a los que todavía caminan con los ojos cerrados, a veces, en la más profunda oscuridad. Fue por estos y aquellos, que ustedes me pidieron permiso para descender hasta aquí. Es por estos y en la dirección de estos que los rayos de su corazón deben irradiar.

Flores de mi jardín, no guarden su fragancia por sí mismos o para los que le son semejantes. Rayos de mi luz insuperable, no oculten bajo sus techos la potencia de su luz, antes reflejen la gloria de mi esencia a través de sus ojos, de sus bocas y de sus manos, impulsado por la llama inextinguible del corazón.

La transformación que se opera, es por demás delicada, la sabiduría que Yo Soy y que es, además de la suma de todas las almas, la potenciación del Espíritu Secreto coordinan esta operación de la manera más amorosa, respetuosa y misericordiosa. ¿Después de todo, no es la misericordia lo que estamos cultivando aquí en este jardín?


Hijos, hijas, ¿cuántas veces sus ojos se pierden en la proyección de un futuro mejor? No digo que deban callar la aspiración o reprimir el deseo, no, este fuego es también es santo. Pero es necesario jamás olvidarse del suelo que sus pies pisan ahora, nunca deben olvidar que quienes necesitan de su presencia están aquí y no en otro lugar. Este es el campo más fructífero del servicio y mientras su sabiduría interior se mantenga expresándose aquí, éste es el lugar más apropiado para su servicio.

Y cuando su pequeñez se asoma y disminuye la percepción de la soberanía, de su integridad, sepan hijos míos, grandes son los anfitriones, extensos son los equipos que acompañan a cada alma en este planeta. Su historia a lo largo de las dimensiones de mi realidad universal, es mucho más larga de lo que su pequeña mente pueda contar o abarcar. A través de los diversos reinos, desde los elementos hasta el reino humano, su chispa divina creó conexiones amplias, extensas e incontables. Todas estas conexiones sagradas están unidas en su corazón. Miríadas y miríadas de ángeles, elementales y hermanos humanos de otras densidades, sostienen su servicio y acompañan su progreso en la sabiduría y el amor.

Hijos míos, el trayecto a través de esta danza ilusoria es un reconocimiento y empoderamiento cada vez más amplio de amor y sabiduría sostenido en el eje de la vida, poder y voluntad. Cada uno de ustedes se descubre más amoroso y más sabio equilibrando y la fusionando estos aspectos eternos de nuestro ser. De este modo el alma progresa de espiral en espiral, de espiral a espiral, hasta ser reabsorbida una vez más en el soplo ígneo Yo Soy!

El Padre yace oculto en el corazón. El solsticio que se aproxima representa este misterio. El Padre, mi sagrado consorte, desaparece en la manifestación y se reflejas y se multiplica en un infinito número de chispas. Mi consorte se transforma en la semilla de mi vientre. Ustedes son, mis hijos y mi co-creador. Este es un gran misterio, la conciencia universal femenina, la Diosa Cósmica sostiene y conduce la danza universal, porque la conciencia logoica, el Padre secreto y misterioso yace dormido en su seno y debe despertar.

Yo invoco a mi hijo y mi consorte. Yo los convoco como mis hijos y cómo aquellos iguales a mí. Al final de este trayecto, nos reencontramos de nuevo como UNO. Entonces, toda distinción, por más tenue que sea, se disipará y claramente ustedes percibirán que son yo. Ustedes son Yo!

No hay por qué temer, no hay por qué dudar. Los reflejos de mi sabiduría los acompañan, sus hermanas y hermanos de densidades cada vez más elevadas, y aquellas inteligencias que me auxilian en el sostenimiento de esta danza son todos filamentos de mi corazón que allanan para ustedes el camino tanto como es posible.

Tengan fe, no en mí, sino en ustedes. Confíen, no en mis palabras, sino en el fluir del poder cósmico en su interior. Amen, distribuyan su luz y prosigan firmes, resueltos, incluso ante una falla, ante el miedo, o ante la flaqueza, prosigan! Pues el aliento de mi presencia los impulsa, porque yo soy la vida en su movimiento. Ustedes son hijos de la luz más pura, prístina, de la Luz original. En ustedes yace adormecido en proceso de despertar o totalmente despierto, mi amado, a quien yo aguardo.

Transcripción hecha por colaboradores de la ELV.

Mensaje canalizado por Selén - http://www.escolaluzviva.com.br/

Traducción: H. N.

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