miércoles, 1 de junio de 2016

La Sensibilidad. Cap. 2º (Vicente Beltrán Anglada)



La Sensibilidad. II

Conferencia

... Yo creo que, más o menos, el aspecto sensibilidad, tal como aparece ante mi visión, ha sido hasta cierto punto comprendido, y no quisiera atraer más la atención sobre este punto porque estoy seguro de que ustedes con sus preguntas ahora, me permitirán ahondar algo más sobre la sensibilidad. 

Quisiera que fuesen ustedes ahora los que preguntasen algo sobre esto que acabamos de decir o, si alguna idea se les ha sugerido a través de esta conversación o de este argumento.

Pregunta. — En referencia a la sensibilidad. Esta sensibilidad que se siente a cierto nivel, ¿hay un proceso que uno quisiera llegar a descubrir dentro, a recibir y entonces me pregunto ¿puedo yo por asalto, como a veces se dice, o es un momento astrológico o de qué depende, porque uno se esfuerza en esta sensibilidad para descubrir el secreto o el recuerdo?

Vicente. — Yo diría que depende del esfuerzo, porque usted sabe que esotéricamente y astrológicamente se dice que los astros inclinan hacia determinadas situaciones conflictivas o no conflictivas, pero, que en definitiva es el hombre el que determina su actuación. También tenemos, y esto lo hemos definido algunas veces, como Pablo de Tarso había dicho ya, que el Reino de los Cielos puede ser arrebatado por la violencia, lo cual significa que dos personas de la misma calidad espiritual en un momento dado, avanzarán más o menos, individualmente, dependiendo del propósito fuerte, estructurado, profundo, que hayan logrado adquirir; naturalmente, que el propósito de ser y de realizar es el que crea las grandes avenidas hacia los arquetipos superiores.

Así que no podemos hablar del aspirante espiritual, del discípulo en probación o el discípulo aceptado o el iniciado o el Maestro de Compasión y Sabiduría o hablar de Cristo, el Maestro de Ángeles y de hombres, sin ver el tremendo esfuerzo que la naturaleza ha producido dentro de estos seres para poder llegar a esta estatura espiritual. Vemos personas que caen en la indiferencia en todas las cosas, que hay que sacudirlas para que comprendan el valor de un argumento o el dolor conflictivo de una situación social, entonces, ¿qué es lo que debe hacer la persona que comprende?: tratar de sacudir. Naturalmente, no vamos a hacer sufrir físicamente a una persona, pero sí podemos ser radioactivos y, entonces, con el esfuerzo que estemos constantemente desarrollando en pro del arquetipo, estamos creando las condiciones propicias para que se desarrolle y progrese el arquetipo dormido en aquellas personas que intentamos sacudir, esto se define técnicamente también como el cumplimiento de una función social.

Yo me pregunto, hasta qué punto nos damos cuenta de cuál es nuestra función social, aquella función que podemos desarrollar de inmediato partiendo del presente y empezando ya, porque estamos dentro de un proceso conflictivo dentro de la humanidad, con unas situaciones sociales que no están de acuerdo con la era técnica que estamos viviendo, que el tremendo avance científico de los últimos tiempos no está a la altura del valor moral o que el valor moral no está a la altura de la sensibilidad exquisita de la ciencia; entonces, tienen que surgir, lógicamente, por parte de la naturaleza, que es sabia en todas sus cosas, nuevas expresiones sensibles para que la gente que está dormitando se dé cuenta de que existe algo más que lo inmediato, y aquí vemos el caso de la parapsicología, el caso de los poderes psíquicos, el caso de aquello que está más allá de la ilusión de los sentidos, pero que quizá yace dentro de las emociones del mundo emocional, pero, al menos se da cuenta de que existen fuerzas en la naturaleza que nos dan noción de otras dimensiones, que es lo que hemos discutido muchas veces, la eterna pregunta que debemos formularnos de ¿qué es lo que hay entre ustedes y yo, o entre ustedes y ustedes?.

¿Qué es lo que llena este vacío inmenso que va de un hombre a otro hombre, o del hombre a Dios, o de un planeta a otro planeta dentro del Cosmos absoluto? Esto es lo que hay que preguntarse: ¿Qué es lo que hay allí? Naturalmente, como que la humanidad se está preguntando constantemente estas cosas y, el hombre está siguiendo fielmente el dictado esotérico de: “Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará”, entonces, tiene que haber una réplica por parte de Dios, digamos así y, entonces, vienen hombres con poderes para que la gente se dé cuenta de que existen otras fuerzas en la naturaleza que las simples formas de vida que conocemos habitualmente. ¿Es que quiere significar esto que debemos apegarnos a las nuevas formas o dimensiones o energías que están surgiendo? Yo digo que esto es el sacudir divino a los hombres que están todavía en somnolencia. Me acuerdo que Ramakrishna había dicho en cierta ocasión, cuando un discípulo estaba alabando a otro ser de su ashrama, que estaba admirado porque había visto que un peregrino andaba por las aguas del Ganges, porque no tenía dinero para pagar la barca que valía dos o tres rupias, y no tenía dinero, entonces, el hombre estaba desesperado, pero se pone en oración y se siente revestido del poder y va a afirmarse por encima de las aguas y llega a la otra orilla antes aún que la barca que conducía a los viandantes y, cuando Ramakrishna le pregunta: ¿qué es lo que más te admiró de todos tus viajes, de todas tus experiencias?, y es que “he visto un hombre andando por encima de las aguas, no le habían dado lugar en la barca, entonces, él había andado gracias a la gloria divina” y, entonces, Ramakrishna le preguntó cuánto valía el pasaje de la barca, dice: “Dos rupias Maestro mío”.

“Pues entonces este milagro vale exactamente dos rupias”. ¿Se dan cuenta que los Maestros no dan importancia a los poderes, sino que dan importancia a lo esencial? Además, ¿qué es lo que había dicho Cristo? “Vosotros haréis cosas más grandes que las que yo he realizado” y, Él, había andado por encima de las aguas, según se nos dice, había curado los leprosos, había curado ciegos, había repartido con sólo dos panes y dos peces a toda la multitud, pero esto son cosas que el yoghi entrenado lo puede realizar hoy día, por esto dijo Cristo: “¿Poderes? Vosotros tendréis más poderes que yo”, porque Él está en el Monte Tabor de la Revelación y, por lo tanto, esas cosas para Él son... porque nosotros vemos jugar a los chiquillos, pero, me refiero a esto, en el sentido de que es necesario que cíclicamente la humanidad se sienta sacudida y, si no se sacude por las buenas, vienen los elementos geológicos que crean los terremotos, que crean los volcanes, que crean todas esas cosas, que en un momento están asolando la faz de la Tierra, o si extremamos esto, puede ocurrir una bomba atómica, que entra quizás en los planes del arquetipo de la naturaleza. ¿Qué sabemos nosotros? Pero, desde un punto de vista de sensibilidad es horrible, profundamente horrible, porque demuestra todavía violencia en el corazón del hombre.

Pregunta. — ¿Cuál es el significado de arrebatar el Reino por la violencia? El cristianismo al no predicar, eso que esotéricamente se llama la reencarnación y el karma, todos sabemos que dio un gran énfasis a hacer las cosas, o el máximo posible de cosas en esta sola vida, en el hecho de que no hay más que una vida, hay prisa, démonos prisa,... a aspirar a la santidad. Yo me pregunto, como que todo en este mundo tiene la cara y la cruz, ¿no habrá producido el cristianismo con dar énfasis a esa prisa por conquistar el Reino del Cielo con los dientes y las uñas mucha gente distorsionada, muchas personalidades grotescas, porque les ha inducido... a crecer, cuando todavía no estaban preparados obviamente para crecer. Yo confieso que mi método particular, personal, personalísimo, de ir creciendo espiritualmente es, pasito a paso, yo me considero que no soy lo suficientemente héroe para quemar etapas, no me siento capaz de quemar etapas, y a esta naturaleza inferior que se me revela cuando quiero hacer un esfuerzo demasiado prolongado o demasiado fuerte, señores les confieso con toda franqueza y tristeza, que le doy un caramelito para apaciguarla, y luego... otra experiencia Por lo tanto, yo pregunto: ¿no es posible que con toda la buena fe se obligue, se fuerce el crecimiento de personas que no están lo suficientemente evolucionadas, en las clausuras, en los monasterios, en los monacatos, etc., etc.?, ¿no se creen gentes como sometidas en un lecho, que para obligarlas a crecer, el uno estira las piernas y el otro le estira la cabeza con una cadena a ver si pierde un sentimiento más?

Vicente. — Bueno, eso depende mucho de la situación espiritual de la persona, porque también en los Evangelios, en la Biblia, tenemos el ejemplo de la escalera de Jacob, parece ser que la escalera de Jacob va desde lo más ignoto del mundo mineral hasta los mundos celestiales y, dice, por él suben y bajan los ángeles. Pero, en definitiva ¿qué es el hombre sino un ángel en esencia? En su pura esencia es un ángel, por lo tanto, cada cual se define por el lugar exacto que ocupa dentro de esa escalera inmortal de la vida. No puede pasar de un nivel determinado, pero, lo que sí que puede hacer es esforzarse en aquel nivel, lo cual no hacemos, porque tenemos un círculo infranqueable que nos separa de un nivel al cual no podemos acceder, porque nos falta la fuerza y nos falta la estabilidad y nos falta equilibrio. Por lo tanto, las palabras de Pablo, el Apóstol, pueden ser significativas para la persona que, en cierta manera y hasta cierto punto, esté cercano ya a las fronteras de este círculo infranqueable de su propia conciencia y, cuando pasa este círculo es que ha entrado realmente en la corriente, entonces, ya no puede paralizarse.

El esfuerzo siempre se realiza en los primeros peldaños donde la materia es más densa y donde el ánimo está más embargado por la influencia de las cosas, de las personas y, aún, de la idea de sí mismo No hay peligro, solamente el peligro a mi entender existe, cuando habiendo alcanzado ciertas etapas dentro de la sensibilidad de sí mismo, aspira a algo que no le corresponde, entonces sí que hay peligro, es como la persona que quiere educar ciertos aspectos, digamos, psíquicos en sí mismo, sin tener una mente ampliamente cualificada, ampliamente dinámica, revulsiva en el sentido espiritual, que pueda provocar una verdadera catarsis dentro de sí mismo, pues, entonces, toda aquella energía va contra él, porque le faltan fuerzas, argumentos o armas, para luchar contra aquella avalancha de fuerza. Un caso del aprendiz de brujo, que ha sido relatado místicamente como ejemplo, que quiere monopolizar los poderes del Maestro sin ser todavía un discípulo, entonces, el poder ígneo, la fuerza, el Fohat del Maestro, puede realmente destruirle.

Naturalmente, no hablaba Pablo, el Apóstol, para ese tipo de personas, hablaba para un tipo de personas que, como él y, como otros muchos místicos, veían la meta y eran conscientes al mismo tiempo de sus propias limitaciones. Cuando la persona ve la meta definida firme allá en lontananza, puede orientar sus actitudes hacia allí, puede esforzarse, pero, si no tenemos ninguna meta ante nosotros ¿por dónde vamos avanzar como ciegos, a tientas y, cayendo a cada paso? Entonces, yo creo, que la regla para situarse en el sendero, para situarse en el camino de la propia sensibilidad, es estar muy atentos al fluir de la vida y de los acontecimientos, porque si estamos atentos fuera de nosotros, si dejamos de pensar en demasía en la propia estructura personal que nos condiciona, es posible que nos situemos en (la)sensibilidad y veamos la meta, aunque sea lejana, porque, entonces, en aquella noche oscura, viendo una luz allá a lo lejos, sabemos que podemos marchar, porque allá está el hogar del Padre, allá está el arquetipo que nos está atrayendo, allí está la fuerza y allí está la síntesis de nuestra vida.

Pregunta. — ¿Cuando un hombre desarrolla la radioactividad es cuando el átomo físico permanente vibra para ponerse en contacto con el éter espiritual?

Vicente. — Sí, cuando físicamente la persona se ha vuelto radioactiva, es magnética, tiene un carisma que no es simplemente físico, sino que el físico permite que la vida de Dios se manifieste a través de cada uno de los átomos de su ser, pero esto viene porque el átomo permanente físico, que alberga la sabiduría, la experiencia física no sólo de sí mismo sino de la raza como un todo, con todas las experiencias raciales de todos los tiempos, al ponerse en vibración, al hacerse radioactivo, al hacerse sagrado, comunica (a) toda la estructura física aquella esencia de inmortalidad y, entonces, parece incluso que la persona irradia de sí mismo como proyección de la Divinidad y, (se) pone en incandescencia, está moviendo a los demás, a los que están a su inmediato alrededor, de aquellos que de una u otra manera se ponen en contacto con su aura magnética. Pero, esto no sólo en el mundo físico, porque tenemos el átomo permanente emocional, tenemos el átomo permanente mental, el búdico, el átmico y el monádico; por lo tanto, la sensibilidad física viene porque ha habido previamente una sensibilidad emocional y no se puede ser sensible en lo emocional si el átomo permanente del mundo mental no se ha hecho expansivo, radioactivo y, sagrado, que es lo que ocurre a escala macrocósmica cuando un planeta se vuelve sagrado, ¿por qué?, porque desde la misma manera que el hombre tiene siete centros o chakras, en el interior del cuerpo bioplásmico o del cuerpo etérico, en el Universo sucede lo mismo, que nosotros estamos evolucionando porque aquel Ser en el cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, está sujeto también a un proceso de karma y, por lo tanto, de evolución o, de encarnación; y que un planeta muere como muere un individuo cuando ha terminado su ciclo de vida kármica, entonces, esto lo podemos llevar, según el principio de analogía hermética, al Cosmos absoluto, porque todo cuanto sucede en el corazón del hombre sucede en el corazón de la Divinidad y, viceversa.

Todo cuanto sucede en la Divinidad se manifiesta en el hombre, porque el hombre está sujeto a crisis y dificultades, parecerá una herejía, porque Dios está luchando también en su propio nivel, porque desde el momento en que un ser necesita un universo o, un cuerpo para manifestarse, es que todavía no ha realizado el arquetipo de perfección señalado allá en las alturas inconmensurables de lo cósmico. Hay que ver en todo la analogía, por lo tanto, hablamos de reencarnación, hablamos de karma, como un ajuste estrictamente del mundo individual, sin saber que el karma, la reencarnación, el arquetipo, síntesis y todo cuanto puedan ustedes añadir correspondiente al ser humano, se realiza en no importa qué nivel de la naturaleza, en no importa qué reino o dimensión del espacio, en no importa qué ignorado rincón del Cosmos; es lo mismo, está reproduciéndose incesantemente este fluir y, después este abrir y cerrar los ojos, la entidad cósmica que llamamos Dios. Por lo tanto, todo es lo mismo, varía solamente la capacidad, la medida, la sutilidad, la sensibilidad, pero, en esencia, el hombre tiene la misión de crear y, cuando el hombre esté integrado en todas sus funciones, sabrá lo que es crear y creará por el poder divino porque no hará la resistencia a toda la programática divina, entonces, habrá, no seres humanos, habrá en manifestación, si usted me lo permiten, ángeles y arquetipos, dándose las manos y restableciendo en la Tierra el reinado de la justicia, que nos viene legado seguramente del principio de los tiempos.

Interlocutor. — ¿En realidad el ser el Alma eterna comporta en sí el aspecto reencarnación o no hay necesidad de este aspecto, solamente eternidad?

Vicente. — No, es que el Alma... suponiendo nosotros que siendo una chispa divina, siendo una emanación de la propia Divinidad, parece un contrasentido que como almas estemos sujetos al yugo del Karma o al movimiento de lo que se llama Reencarnación, entonces esto produce una cierta confusión, porque si tenemos la misión de reflejar un arquetipo y la mínima fracción de tiempo que nos brinda una sola vida humana es imposible realizar este arquetipo, esta perfección innata como almas. Entonces, tenemos que alargar este proceso en el tiempo para que las cualidades vayan registrándose a través de los vehículos que utilizamos y adquiramos grados de sensibilidad cada vez más profunda y sutil. Esto es lo más correcto; pero, el hecho de que se programe al individuo para una sola vida también puede significar que haya sido una tergiversación de las escrituras o una traducción inexacta de que los primeros que iniciaron los libros sagrados habían puesto como normas de vida y como metas de evolución, porque también se nos dice que el Universo se creó en siete días, o el mundo, pero en el momento que decimos que cada día, singularmente un día de Brahma que equivale a millones de años, entonces sí que es posible que asignemos a cada día un estado de evolución, o un Manvántara o un Pralaya dentro del cual suceden muchos Yugas, o muchas edades del tiempo.

Entonces, sí, técnicamente hay una razón, pero como pasa con todas las cosas de la vida, no se puede hablar al hombre como se habla al niño, porque también, refiriéndome a San Pablo, al hombre se alimenta con carne y al niño se le da leche solamente porque no puede admitir más que aquello. Entonces, quizá, en el principio de los tiempos hubo una pequeña tergiversación para evitar dar demasiados misterios al ser humano que todavía no era capaz de contenerlos. Esto pasa en el mundo esotérico que las verdades se comunican de la boca del Maestro al oído del discípulo, y se le dice “no tienes que decir nada porque esto pertenece solamente a ti porque estás en este punto de la Escalera de Jacob, y no puedes pasar de aquí y no puedes comunicarlo a otro porque le haría más daño que bien”. Yo creo que puede ser motivado en parte el que se asigne a la existencia del hombre a un solo estadio de vida terrestre que puede ser muy limitado, pues aunque sea cien años, y ya es un plazo muy largo, el hombre no tiene tiempo de darse cuenta, luego está sumergido dentro de un mundo de ilusiones, dentro de un mundo de sensaciones y dentro de un mundo de espejismos e ilusiones mentales, ¿y cómo puede en una sola vida quitarse de encima todo aquel peso? Solamente los ángeles pueden volar, en el hombre en este caso es un hombre, un compendio de espíritu, de un cuerpo físico atado a la materia más un Alma que es la que debe llevar adelante el proceso de la vida, que es el karma de reencarnación y de todas las cosas que sabemos, sea por la Biblia, por el Bhagavad Gita o por el esoterismo, lo sabemos esto constantemente.

Hay un lenguaje para los niños y hay un lenguaje para los hombres, entonces, ahí está la dificultad. Cuando el hombre analiza lo que se dice a los niños, dice “es un error”, pero es que el niño (no) está capacitado para saber lo que se dice a los hombres. Es un cosa natural. Por lo tanto, suspendo el juicio en este particular y siempre digo: puede haber una tergiversación de los primitivos significados, porque todos los que estamos aquí estamos seguros de que para realizar un arquetipo no basta una sola vida, por larga que esta vida sea, porque si hay una igualdad de principios, si todos tal como técnicamente se dice nacemos desnudos, es lógico que en un principio de los tiempos todos seremos iguales, ¿y por qué hay estas diferencias ahora?, porque unos se han esforzado más seguramente que otros. A eso se llama oleadas de vida divina que se van manifestando a través de las razas de los tiempos y de las civilizaciones, pero, en definitiva, nos están hablando de un poder que se está desarrollando constantemente en el hombre, y que penetra en dimensiones del espacio que ya no son las del cuerpo meramente físico; entonces ha venido la ciencia parapsicológica, ha venido la ciencia de la sensibilidad psíquica, han venido las reglas ocultas iniciáticas y el esoterismo que nos hablan de verdades más allá de lo que se dice a los niños, y entonces habrá que decir: “soy niño”, “soy hombre” y qué es lo que voy a decidir, o utilizando la metáfora del principio, puedo admitir la verdad más allá del libre albedrío que puede inducirme a error.

Ahí está, somos capaces de decidir correctamente, esta corrección de vida o esta libre y correcta elección es la que debe definirnos como seres realmente integrados.

Interlocutor. — Hablando de la resurrección de la carne, por un lado niega la reencarnación y por otro tiene una frase que es completamente horrorosa...

Vicente. — Bueno, pero es que ahora no estamos discutiendo lo que dice una religión determinada, pero yo digo que la reencarnación de la carne no es más que la reencarnación del espíritu porque todavía parece ser que se trafica con masa y no se trafica con valores humanos, por lo tanto, será resurrección del espíritu. ¿De dónde resurrecciona el espíritu? Del interior de la materia que condiciona su vida. Ahí sí, que al traducir, para unos será resurrección de la carne porque están en ese nivel; pero, para otros será resurrección de la vida o del espíritu, y para estos está la Gloria del Cielo.

Solamente es esto. Es un cambio de actividad, un cambio de nivel, una situación mental, quizá los albores de la fe nos lleve a situaciones conflictivas en ese mundo, pero evidentemente, lo que estamos traficando actualmente son valores sociales, valores humanos, y siempre he dicho, y repetiré siempre, que lo que define al santo del hombre ignorante, o del hombre común o corriente, es la capacidad de sacrificio en bien de los demás. Entonces aquí se define ya el camino que conduce directamente al corazón de la Divinidad, empezando por un proceso selectivo de valores interiores y terminando con el proceso de redención de todo su contenido físico, emocional y mental, porque todos tenemos este deber de redimirnos sin intermediarios, porque si Dios está en nosotros, en nosotros está el germen de todos los misterios y de todos los sacramentos, y de todas las liturgias, siendo la liturgia el acto cotidiano de la relación y el amor a los demás, dándonos cuenta que somos sacerdotes en todo momento. No hay que estar ordenados sacerdotes para practicar el amor de Dios, hay que sentirlo simplemente. El que nos ordene un obispo no nos da santidad, solamente la vida activa a favor de los demás, una conciencia social y un espíritu de síntesis puede darnos esta oportunidad de ser sacerdotes, de ser hermanos de los demás, cumpliendo los sacrificios y desarrollando los misterios y proclamando los sacramentos.


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada - En Barcelona, el 13 de Septiembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 2 de Marzo de 2007
 

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