domingo, 19 de junio de 2016

EL IMPERSONAL PRIMERA PARTE - 2A. INTERVENCIÓN Junio 2016



Mi amigo, mi hermano, saludo a tu Ser esencial. Permíteme instalarme ahí donde estás, dondequiera que estés. En cualquier camino, en cualquier destino, en cualquier vía que hayas escogido, allí estoy.

Te acojo en mi Corazón.

Así, de Corazón a Corazón, de cerca como de lejos, la misma Presencia, el mismo Amor, la misma sinfonía en sus múltiples versiones.

Me instalo en tu Paz.

Vengo a decirte lo que ya sabe tu Corazón y tu escucha, en este tiempo de la Tierra y tiempo de la Dicha. Más allá de toda imagen y más allá de todo lo que es visto, mira en ti lo que Eres. No por momentos sino permanentemente, instálate en el Corazón de tu Eternidad, ahí donde estoy.

Y abre en ti, a doble batiente, la Puerta Estrecha. Instálate donde nada de tu conciencia pueda ser limitada o frenada. Instálate en lo que siempre fuiste. Más allá de los juegos de tu conciencia aquí y en otras partes, lo que Eres siempre fue y siempre Será.

Tú, el amado del Amor, escucha entre mis palabras lo que Eres.

En la hora donde la Tierra exulta, en la hora en que los Elementos bailan su ronda, renovando lo que deba serlo, la Luz te llama, tú mismo Corazón te llama a cada minuto a olvidar los sufrimientos, no rechazándolos sino alumbrándolos con el bálsamo del Amor, con la verdad del Amor.

Levántate en tu Eternidad. Levántate en tu Presencia eterna e infinita. No seas nunca más limitado por cualquier forma que sea, por cualquier vinculo que sea. Naciste libre, cualquiera que sea lo que te remite a este mundo, porque no eres de este mundo. No olvides nunca más el canto de tu Libertad, el canto de tu Presencia.

Sumérgete en la Gracia, allí donde nada puede faltar y donde ninguna confusión puede aparecer. Tú que tomaste este cuerpo, como múltiples otros cuerpos en este mundo, déjate revestir de tu vestidura de Eternidad. No temas nada, porque el temor pertenece a este mundo y no a la Vida. Pósate, ahí donde todo es saciado y donde nada puede faltar.

Estoy en cada uno, que lo veas o que lo olvides, poco importa, porque el tiempo ha llegado de ser definitivamente lo que siempre fuiste: emanación de la perfección, Fuente tú mismo.

En el Último, la Reina de los Cielos y de la Tierra te mostrará lo que todavía no viste ni probaste, borrando así lo que pueda quedar de incertidumbre, de duda o de confusión, viniendo así a mostrarte tu belleza y tu Verdad. Descansa a gusto, en éxtasis. Sáciate de tu propia Presencia y así, de Corazón a Corazón, deja florecer la flor que ella contiene, más allá de su forma misma, de su perfume, de su emanación sutil y sin embargo tan tangible, tan real y tan poderosa. Escucha tu propio Corazón que canta tu Libertad, canta el Amor. Descansa en la felicidad. Osa. Atrévete a cruzar lo que todavía te pueda parecer separarnos, pues es sólo una construcción que no tiene realidad, desde el instante en que te atreves.

Así la Gracia colmará no al ser aparente, sino al ser verdadero, dándote entonces a tu misma conciencia, por la esencia y por cada célula de tu cuerpo efímero. Deja florecer. Exhala tu perfume, no hay nada más natural.

En este Corazón donde cantan los Ángeles y donde el Espíritu del Sol te muestra tu Libertad, allí donde nada puede ser condicionado, donde nada se puede parar, estoy ahí, y te digo: «Paz a ti». El nuevo amanecer está a las puertas de tu conciencia. Deja todo el lugar en tu Corazón como en todo espacio. Deja la Verdad y deja la Dicha. Olvida así todo cálculo, toda suposición y toda lógica inherente a este mundo, porque ahí donde tú estás, ninguna razón, ninguna justificación es útil ni deseable.

Abre lo que todavía piensas tener que abrir. No cierres nada. No estés más cerrado. Sólo estás tú para verlo y vivirlo a cada minuto que se desgrana en el calendario del final de estos tiempos.

Mi hermano, mi amor, no busques más el sentido de mis palabras, sino más bien el sentido de nuestra Presencia porque no tendrás que buscar lejos, sino solo ver la Evidencia, ver esta Verdad.

A la hora, en la que el Cielo se casa con la Tierra, dejando aparecer la nueva vida liberada en la dimensión de Libertad y Eternidad, te veo, no en tus defectos, no en tus heridas, no en tu historia, sino en la verdad de tu Ser.

Entrégate a lo que Eres. Date al Amor infinito.

...Silencio …


Déjate amar por lo que Eres y por mi Presencia. Yo que no dependo de ninguna forma ni de ningún mundo, soy la Libertad. No la que se piensa en la quimera en este mundo, sino la reencontrada en tu Eternidad. Alíviate. Presente aquí sobre este mundo elévate, con los pies firmemente puestos en el suelo de la Tierra. Paz a ti. Únicamente vuélvete hacia ti y mírate tal como eres, poniendo fin a las historias, poniendo fin a las dudas, poniendo fin finalmente al sufrimiento.

… Silencio…


Tú, el coronado de la gloria, no de la gloria efímera que pueda proporcionarte este mundo sino en la gloria que nunca cesa. Comulga con cada uno, cada vida y cada conciencia. Cualesquiera que sean los nombres, que sean las formas, que sean las apariencias, esto no debe pararte porque el Amor nunca podrá poner una condición o una restricción a esta evidencia...

… Silencio…


Deja a la inteligencia de tu ser subvenir a lo que sea necesario en estos tiempos tan particulares de la Tierra. Somos innumerables a asistir a tu nacimiento. Haz la paz con cada uno, y ante todo, haz la paz contigo mismo. Da tu perdón a cualquier forma que encuentres, más allá de toda enemistad, más allá de todo rencor. Deja lo que pertenece a lo efímero regresar al polvo de la tierra. Deja al Fuego vivificante del Espíritu mantener tu vibración y tu conciencia. No te ocupes de nada más que de tu Presencia, porque todo el resto seguirá. Por tu alivio en la Gracia, por tu alivio en el Amor y en tu reconocimiento de ti mismo, todo se realiza. Quédate tranquilo, quédate en el Amor, y ve.

Mi amado, mi amor, olvida lo que hasta la fecha te pudo parecer frenar en tu Ascensión y en tu Libertad. Olvida tu nombre y olvida toda forma de Luz venida a expresarse en ti y para ti. Quédate ahí donde está el Silencio, de donde nace todo Verbo. Al principio era el Verbo y al final el Verbo es restaurado. Vive aquí mismo en tu Eternidad reencontrada y déjala aparecer a plena luz, en el nuevo amanecer. Te amo porque sólo puedes ser amado, tú, el portador de Luz. La Luz auténtica sin desviación ni alteración es tu destino de vida en su nueva alba.

No temas las agonías del final de la noche, a lo que se niega a ser puesto a la luz y que puede aun aparecer sobre la pantalla de tu conciencia. Sé simplemente verdadero. No busques ninguna ventaja ni provecho dado por este mundo y no olvides que con la medida con la cual te parece a veces juzgar, podrías ser tú mismo juzgado por ti mismo. No hay nada que juzgar, ni a pesar ni a sopesar. No hay nada que quitar ni añadir, eres perfecto. Cualesquiera que sean las fallas que te han sido dadas a ver en tu vida en este mundo o en otras vidas, esto es pasado. Y sólo tiene el peso que aún le concedes tú hoy.

Ve en cada uno y en cada Corazón la belleza esencial de la Verdad. No te retrases con lo que es pesado, con lo que pueda parecer frenar. Ocúpate simplemente del perfume que desprendes. Aliméntate de la Verdad, aliméntate de palabras justas, aliméntate del silencio, aliméntate de lo que sólo puede ser visible en tu Corazón. Deja al Fuego del cielo atravesar sin obstrucción tu ser efímero. Así como la Onda de Vida ya lo hizo, deja el Fuego del Cielo venir a desposarte en estas Bodas Sagradas.

Así, a cada momento en el que tu conciencia se manifiesta en este mundo, no percibirás más los errores ni los sufrimientos, sino lo que hay detrás de la piel de la dureza: la magnificencia de cada Corazón viniendo a transcender todas las historias, todos los karmas, todos los errores y todas las insuficiencias.

Pongámonos, tú y yo, en el mismo Corazón de cada vida en cualquier apariencia, e incluso, diría, en cualquier desorden que sea. Todo esto sólo pasa, y todo esto se apaga al alba del nuevo día que amanece de las profundidades de la noche.

Deja al Amor y la Luz guiar cada uno de tus pasos, guiar cada uno de tus despertares como cada una de tus noches. Olvida todo esfuerzo y toda lucha, descansa. Estoy aquí, porque tú estás aquí. Encontrémonos en cada aliento, en cada mirada.

… Silencio…


Mi hermano, mi amigo, te conozco a la perfección. Y tú también, me conoces a la perfección, desde el instante en que estás conforme y aceptas el Don de la Gracia que emana de nuestro encuentro, de nuestra Unión y de nuestra Libertad. Olvídate de ti mismo en este personaje de pacotilla al que creíste tanto tiempo, esperando encontrar allí una salida, multiplicando las encarnaciones por los que te mostraron tus faltas de amor, cuando eres perfecto de toda Eternidad. Perdona a los que te engañaron, a los que se mofaron, porque nunca pudieron tocar tu Eternidad.

Entonces sé grande. Sé grande en tu perdón, en tu Amor y en tu humildad. No calcules más, no cuentes más. Ábrete. No solamente en el proceso del Despertar, sino ábrete a tu Libertad, porque el Amor es su sinónimo. Sin Amor, no hay Libertad, y sin Libertad, no hay Amor, hay restricción, y eso no puede ser en la perfección de todas las Creaciones. Míralo, más allá de tu persona, más allá de tus peregrinaciones en este mundo, olvídate. No eres las historias y las vidas que pasaste sobre este mundo, o entonces debes concebir ser cada historia, presente en cada Corazón, cualesquiera que hayan sido las manifestaciones sobre este mundo.

Sólo el Amor es la verdadera sanación, sólo el Amor es la verdadera Libertad. Y no olvides que no tienes que buscar muy lejos, sino simplemente de volverte hacia ti mismo, totalmente y sin condición. Porque tu Libertad está ahí, porque el Amor está ahí. Todo el resto sólo son timbales resonando. Ahógate en la felicidad del Amor que eres, porque ahí no hay nada que temer, ahí no hay nada a esperar, ahí no hay nada a construir o deconstruir, solo hay que vivir. Ve así más allá de tu apariencia, como de toda apariencia. Ve a través de las ilusiones de este mundo, cualesquiera que sean, frágiles, sólidas, cualquiera que sea el peso.

El Bautismo del Espíritu, el Fuego del Cielo se revela a ti, hasta en la apariencia de este mundo. No sientas ninguna ira porque no hay nada a perder, porque no hay nada que pueda faltar, en este fuego.

… Silencio…


Por supuesto que hoy te gustaría nombrarme e identificarme. Te gustaría saber cómo puedo ser sin forma ni identidad propia. Acuérdate, eres tú mismo quien te habla en tu intimidad, aquí está el mundo.

Mantente aquí. Y recoge en tu Templo el néctar de inmortalidad, a fin de volver a tu esencia, a la Dicha perpetua. Acuérdate, que esto nunca te dejó. Acuérdate. Olvida incluso mis palabras, olvida mis frases, olvídate y olvídame, a fin de que sólo quede Lo que es Todo.

Juntos descansamos en la felicidad, juntos, en el mismo Fuego y en la misma Agua del Cielo. Te bendigo. A la vez que tú bendices a cada uno, con la misma intensidad, con la misma Gracia. No te ocupes de saber si es merecida porque en el Amor no hay injusticia y todo es justeza.

Ama sin límite. Incluso en lo que te pueda parecer ser lo más opuesto al Amor. Es justamente donde el Amor debe ser despertado. No restrinjas el don de la Gracia, no restrinjas tus oraciones a tus círculos cercanos, a los que quieres en el seno de este mundo, porque más allá de este mundo amas a cada uno y a cada una. Incluso si la forma que amas no reconoce este Amor, no te preocupes. Sé tú mismo esta fuente de juventud, esta fuente de Cristal que abreva cada vida con la misma intensidad. No te limites en el Amor que vives. No te limites en el Amor que eres ni en el Amor que das porque cuanto más das, más recibes. Ama lo que te parece ser negado al Amor. Da a lo que te parece sin Amor, porque es lo que más lo necesita. En ti, por supuesto, pero en cada vida y en cada forma.

Deja así, y de este modo, crecer la Paz permanentemente. Ama a cada uno del mismo modo. Incluso al más miserable de tus hermanos y hermanas que se opone al Amor, merece el mismo Amor, porque más allá de las apariencias, está tu Corazón. Incluso si todavía no lo vives, hasta si no crees en eso. No te pido de creerlo, te pido simplemente de verificar por ti mismo la realidad de mis palabras, la realidad de nuestra Presencia.

Así podrás decir: «Todo es Amor», y sólo verás nada más que el Amor, en ti, en cada forma, en cada conciencia, en cada relación. No te ocupes del que no te quiere, envíale el mismo Amor, porque de hecho es así como te amas y que te muestras tal como eres, aquí mismo, ahí donde estás.

… Silencio…


En el Amor todo no es sino Amor y eso es el Todo. En este Amor sin límites y sin restricciones está la verdad de tu ser, la verdad de tu Presencia, incluso aquí en esta tierra donde lo denso sigue todavía presente. Me dirijo a tu corazón. Me dirijo a lo que eres, no a lo que puedes comprender y entender sino a lo que puedes vivir, espontáneamente, sin esfuerzo, en la paz.

… Silencio…


Tu corazón es el carburante de tu propia Liberación o de tu propia Ascensión, y tu corazón debe ser idéntico para cada cosa, para cada relación, para cada Ser. El Amor no marca nunca preferencia hacia tal forma o tal otra forma pues no hay nada superior en el Amor ni tampoco nada inferior en el Amor.

El Amor es la clave de tu Libertad y de tu Ascensión.

El Amor no puede ser entendido, solamente puede ser vivido. El Amor no puede ser condicionado, de lo contrario deja de ser Amor. No debe ser personalizado en base a circunstancias, en base a afinidades, en base a creencias, es el mismo en todas partes. Si ves alguna diferencia, entonces te invito a asentarte más aún en tu Templo de Eternidad para ver que eso no es verdad. Sólo existe el Amor.

No olvides que todo ha sido hecho, en ese cuerpo que habitas como en ese mundo donde estás, para ocultarte aquella verdad básica. No ocultes nada. Vive y observa. Olvídate de las personas y de las formas y ama sin condición alguna, sin restricción alguna, todo cuanto ocurre en tu vida pues todo lo que te sucede en estos tiempos, que son los albores del nuevo día, no está sino para demostrarte la verdad del Amor. Entonces no resistas, no discrimines, no adaptes el Amor a las circunstancias o a las relaciones sino, al contrario, ama sin distancia cada forma y cada conciencia, en la misma justeza, en la misma verdad. Así es cómo te instalas en la realeza del Amor. Así es cómo palpas la Verdad, que es más firme que el más espeso muro de este mundo. No me creas. Vívelo y experiméntalo.

Amar es liberar.

Amar es reconocer al otro. Más allá de los juegos de la encarnación, más allá de los lazos y más allá de todo sufrimiento, ama sin contar, ama sin diferenciar. Entonces captarás lo que es ser Amor, lo que es ser Hijo Ardiente del Sol. Así, en este espacio donde estamos los dos, comprobémoslo juntos, comprobemos lo que acabo de enunciar como verdad inajenable e imprescriptible.

… Silencio…


Ama también todo cuanto tocas, desde el objeto más burdo hasta los reinos todos de la naturaleza. Entonces el Amor exhalará de tus manos hacia la flor que cojas, hacia el ser que cures, hacia el amor de tu vida como hacia el enemigo más irreductible. Nada de todo eso existe. Hay tanto Amor en el fuego como en el aire, como en la tierra, como en el agua. La expresión puede ser diferente pero, en la esencia, no hay diferencia alguna. Capta eso y vívelo. No me creas, ni a través de mis palabras ni a través de nuestro encuentro en el día de hoy como en otros días. Vívelo.

Siéntete libre de amar hasta la saciedad pues más amas lo que puede parecerte todavía exterior a ti, ya sea la estrella en tu cielo nocturno, ya sea el niño que nace, a quien no conoces, ya sea tu amor que se distancia, más permaneces en la misma irradiación de Verdad y de Amor porque el Amor es la única cosa que no puede dividirse o sustraerse. El Amor sólo puede ser una adición conduciendo siempre al mismo resultado: Todo es Uno.

Déjame llevarte en el Amor, que te hará posible soportar lo que a este mundo le corresponde vivir, lo que a tu cuerpo le corresponde vivir, pues no eres de este mundo ni siquiera de ese cuerpo pese a que lo habitas. Te convido a la eternidad del Amor. Te convido a ti, estés donde estés, porque estoy contigo. No cierres nunca tu puerta a quien sea, fuere quien fuere. Ofrece el mismo Amor en cada gesto, en cada mirada, en cada contacto. Así es cómo el Amor emerge. Antes siquiera del alba del nuevo día, tú estás ahí.

No me des nombre. No es necesario que te dé nombre pues nos conocemos, como ya dije, perfectamente.

… Silencio…


Como ya sabes, sin Amor toda vida se apaga un día. Ahora bien, eso es imposible pues, sin Amor, no hay vida alguna, simplemente está la apariencia de la muerte pues todo vuelve a empezar. Incluso a eso no le des importancia. Sé auténtico pues solamente el Amor es auténtico.

Entonces bendigo tu Templo, bendigo tu Presencia, seas quien seas y estés donde estés. Y solicito que me ames también porque moro en ti como tú estás en cada cual, incluso en quien parezca el más contrario al Amor. Procura vivir eso. Sólo tú puedes vivirlo. Sólo tú puedes comprobarlo porque lo efímero suele requerir evidencias y, sin embargo, las evidencias terminan con ese cuerpo.

… Silencio…


Oye. Oye el Amor, oye la Verdad que deposito en ti, siendo tú lo que soy.

Deja que el gozo del Amor difumine lo pasajero. Oye el canto de la Libertad y de la Verdad. Ahora, en cada aliento, en cada día y en cada noche, no te limites más de ninguna manera ni de ningún modo.

Aquí estoy, cual ladrón en la noche, pero nada vengo a robarte. Vengo a iluminar, si me recibes, y a mostrar ante tu conciencia el Amor que tú eres y que está en cada cual. Vete en cada cual y ama. Todo lo demás es superfluo, incluso en ese mundo por donde caminas. El salvador ya está en ti, revélalo. Ama y sirve a la humanidad toda, sin pensar en ti, sin pensar en el otro, sino simplemente en el Amor. En cada cosa, haz lo mejor que puedas, sin esfuerzo y sin lucha. En cada cual deposita el mismo Amor pues a quien amas así eres tú mismo, aunque lo niegues. En este punto tampoco me creas. Experiméntalo. Vívelo.

Acoge, en este silencio, ahora, lo que es. Acoge en este silencio.

… Silencio…


Recuerda también que el Amor jamás puede nacer del conocimiento, fuere cual fuere, pues aunque conocieses los misterios de este mundo y de la vida en su totalidad, eso de nada te serviría en ausencia del Amor. Y el Amor sólo puede nacer de dentro tuyo, a través tuyo.

Haz surgir el Amor en cada cual, en cada forma, no hay mejor manera de ayudarte a ti mismo. Entonces, en el Amor verdadero, verás que no hace falta ayuda, que no hace falta esfuerzo, que no hace falta construir nada, porque todo es perfecto.

… Silencio…


Te bendigo. Bendíceme también. La Paz esté contigo. La Paz esté con cada uno.

… Silencio…


Amigo, hermano, amor mío, no veas en esto posesión alguna sino más bien la señal y marca de nuestra libertad. Ahora mismo, en este silencio, danzo dentro tuyo.

… Silencio…


De corazón a corazón así es cómo la Luz se abre camino. De corazón a corazón así es cómo el Amor emerge y se manifiesta en cada intersticio de este mundo, en cada corazón, en cada vida y en cada conciencia.

… Silencio…


Presta atención. Presta atención y escucha el canto de tu Libertad, el canto de la Eternidad.

En tu corazón está el Coro de los Ángeles, en tu corazón está cada conciencia de este mundo como de todo mundo, en tu corazón me dirijo a ti, en tu corazón acaricio la flor de tu eternidad.

… Silencio…


Así, ahí donde estés, sin importar quien seas, oremos juntos. No para solicitar lo que sea sino mediante la oración del corazón que es acción de Gracia y canto de Gracia. Óyete y óyeme. Hablamos con la misma voz, decimos las mismas palabras, vivimos los mismos silencios. No hay diferencias. Solamente hay loas.

Bendigo en ti el Amor, bendigo en ti la Verdad, bendigo en ti la Eternidad, bendigo en ti el Fuego de tu Espíritu, bendigo en ti a cada otro tú.

… Silencio…


Te dejo algunos momentos en el silencio de tu corazón. En este segundo día volveré, tras el silencio, a aportarte otras esencias y otras fragancias. Te bendigo. Amigo, hermano, amor mío, el mundo está en ti en cuanto tu persona se hace a un lado en la majestad del Amor. Permanece así en silencio, sin palabras, sin movimientos, tú que estás aquí, tú que me has oído, tú que me has leído, cierra los ojos y permite que el corazón quede abierto ante tu propia verdad, enunciada por ti mismo, y descansa. Te doy mi Paz. Bendito eres.

… Silencio…


Permanece con los ojos cerrados el tiempo que sea necesario. Volveré a continuación. Te amo.

… Silencio…
Visto:http://hallegadolaluz2.blogspot.com.es/
http://noarosauniversoespiritual.blogspot.com.es/

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