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miércoles, 19 de abril de 2023

CULTIVA BIO: EL AGUA DE MAR EN LA AGRICULTURA

 

 


 

Agua de mar agricultura aigua de mar agricultura

Llega el verano y nos gusta poder disfrutar del agua de mar y todos sus beneficios. Pero no todo el mundo sabe que la agricultura ofrece también interesantes maneras de aprovechar las propiedades del agua de mar.

 

Presento aquí dos propuestas difundidas por practicantes de la permacultura en su constante búsqueda para encontrar soluciones sostenibles e ingeniosas a los problemas que plantea la agricultura.

 

Regar con agua de mar

El agua de mar es demasiado salada para las plantas. Además destruye la estructura del suelo por su alto contenido en sales. Así que para regar con agua de mar primero hemos de eliminar la sal que contiene. Y para ello lo mejor es utilizar la energía gratuita del sol y nuestros conocimientos sobre el ciclo del agua.

 

El agua de mar contiene todos los minerales necesarios para la vida

 

El sistema es ingenioso y muy ecológico. Basta con tener botellas de agua de plástico de 1,5l y de 5l y claro está, el mar cerca del huerto. La botella de 1,5l cortada por la mitad sirve de recipiente para el agua de mar (evidentemente también sirve cualquier otro recipiente pero es una manera de reciclar). A la botella de 5 litros se le recorta la base y se coloca encima del recipiente con agua de mar con el tapón puesto y bien tapado. Esta segunda botella sirve de pequeño invernadero. El conjunto se sitúa lo más cerca posible del tallo de la planta que queramos regar.

 

Con el sol el agua del recipiente se evapora y se condensa en las paredes de la botella grande. Desde allí resbala hasta el suelo y mantiene una humedad constante. A medida que el agua se evapora y para reponerla, basta con destapar la botella y, con cuidado, verter de nuevo agua de mar dentro del recipiente. Para evitar la pérdida innecesaria de humedad del suelo el cultivo se acolcha con paja.

 

Fertilizar con agua de mar

El agua de mar contiene todos los minerales necesarios para la vida, también en el caso de las plantas. Pero una vez más es necesario eliminar el exceso de cloruro de sodio. Para ello se utiliza una reacción química consistente en elevar el pH del agua hasta 10,78 mediante sosa cáustica. Durante el proceso, los hidróxidos de la sosa floculan los minerales del agua de mar y por aumento de densidad precipitan.

 

El precipitado contiene entre 89 y 94 minerales, descartando el sodio y el cloro, que quedan reducidos a una pequeña proporción, y así es posible su aplicación en agricultura y ganadería. El resultado obtenido es lo que se conoce como extracto mineral de agua de mar u ormus. Se diluye en una concentración del 2% en agua y se aplica pulverizando las plantas y el suelo. Algunos estudios demuestran su gran potencial para favorecer el desarrollo de las plantas.

 

cultiva bioAutora: Montse Escutia, Ingeniera agrónoma especializada en agricultura ecológica – Plataforma de Formación Cultivabio

Bio Eco Actual Julio-Agosto 2017


viernes, 14 de abril de 2023

LOS RITMOS DE LA VIDA Y LA SALUD

 

 


El ambiente determina cambios en la expresión de nuestros genes. Las situaciones del ambiente y el entorno pueden hacer, por ejemplo, que se exprese o no un gen en uno u otro de un par de hermanos gemelos criados en ambientes diferentes.

 

La potencialidad de enfermar claramente puede estar asociada a los genes, pero resulta que las enfermedades verdaderamente de origen genético representan un porcentaje mínimo de todas  las causas de enfermedad.

 

Aproximadamente en un 92% de la población, las enfermedades no dependen de un daño genético congénito. Hay alteraciones genéticas no congénitas que pueden desarrollarse en la vida por exposición a factores mutagénicos de diversos ordenes como: químicos, físicos, pero también debemos considerar una forma de “radiación interna” que corresponde a aspectos emocionales y mentales. Hay ciertas enfermedades neurodegenerativas cuyo desarrollo está más asociado a condiciones ambientales adversas sostenidas que a predisposición genética.  No podemos negar las causas genéticas, pero mi mensaje hoy es que un gran porcentaje de las enfermedades está más asociado a hábitos dañinos, a ritmos de vida enfermizos, que desde la conciencia podríamos modificar.

 

Dentro de esas condiciones ambientales adversas debemos considerar el estrés prolongado, como un factor desencadenante. Uno de los sistemas de respuesta al estrés  es el sistema nervioso neurovegetativo, simpático y parasimpático. Éste envía sus señales al resto del organismo por algunos nervios a través de impulsos eléctricos, que la mayor parte del tiempo no son mediados por la voluntad, así por ejemplo, mientras tú estás durmiendo, simultáneamente estás respirando, tu sistema cardíaco-vascular está activo, tu sistema digestivo está funcionando. Entonces éste sistema neurovegetativo funciona automáticamente, sin necesidad de que sea consciente o voluntario; es un sistema más autónomo, que está regulando desde una programación involuntaria movimientos de contracción y de expansión de músculos, vasos sanguíneos, vísceras y órganos de tu cuerpo. Esta programación involuntaria puede estar condicionada por vivencias del pasado.

 

Cuando el estrés es sostenido por largos períodos, se altera la respuesta simpática. Normalmente el sistema simpático te prepara para una respuesta de estrés corto que biológicamente no es dañino, nuestros cuerpos están diseñados para un estrés de corta duración. Es decir un estrés que puede ser de 15 a 30 minutos, algo así cómo correrle a un animal, perseguir algo, saltar una piedra, huir, conseguir un alimento, cosas que tienen que ver con la supervivencia. Eso está en nuestras memorias ancestrales, pero después de eso viene el reposo y la recuperación de la armonía simpático-parasimpático. Pero imaginemos que uno tuviera que correrle a un tigre, todo el día, toda la noche, una semana, un mes. Ese estado de contracción sostenida por simpaticotonía no permite el estado de recuperación por el parasimpático. El sistema parasimpático provoca respuestas, por lo menos a nivel muscular, de relajación, respuesta de pausa.

 

La vida es ritmo. Y la clave de la salud son los ritmos; y la clave del ritmo son las pausas.

 

Si no hay pausa, la vida se acorta, la vida se vuelve enfermiza. Entonces ese sistema simpático parasimpático está respondiendo al estrés y muchas veces le seguimos corriendo “al tigre” toda la vida. El tigre ya no está, pero tenemos la foto, la imagen, el recuerdo del “tigre”. Y seguimos peleando con la foto del tigre. Me refiero a qué las memorias se quedan allí, son hechos ya pasados pero siguen presentes y se activan en los recuerdos.

 

Y cada vez que recuerdo ese pasado estoy activando un estrés similar al que viví en esa situación, además con exaltación del estado emocional asociado a la vivencia referida. Esto ocurre en nuestro cerebro mamífero, pues no experimentamos las cosas solamente desde el intelecto, también desde un estado emocional que es traducido por el hipotálamo en impulsos neuroquímicos. Entonces viene la rabia que no procesada puede llegar al resentimiento, ò el miedo, que puede en  extremo llevarnos a un pánico, ò  la tristeza, que puede devenir en una depresión, ò la preocupación, la ansiedad que puede conducir a la obsesión. Todo esto  como una respuesta latente frente a cómo hemos experimentado, percibido o significado algo, que cada que se revive está allí. Es sorprendente como nosotros nos quedamos con “el tigre”.

 

El tigre ya se acabó, se murió hace tiempo, lo que nos perseguía o perseguimos, pero lo seguimos sintiendo.

 

Ese es el mundo del condicionamiento, y ese condicionamiento afecta la expresión del sistema nervioso y su neuroquímica que viaja en nuestra sangre, activando sustancias como el cortisol y la adrenalina, que va acelerando y descoordinando el latido cardíaco, que pueden llegar a afectar el sistema inmunológico, los ritmos del sistema digestivo, el ritmo de la respiración.

 

Ahí somos víctimas de una programación, del pasado, de un condicionamiento.

 

En respuesta consciente podemos desarrollar hábitos o ritmos saludables, como la atención plena en la respiración y la meditación que nos permiten la pausa y reacondicionan de manera positiva nuestra respuesta al estrés.

 

Dr. Jorge Iván Arango Caro

Médico y cirujano de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Ejerce la medicina integrativa y terapias de sanación desde hace mas de 25 años. La Sintergética, como visión de síntesis de la vida y la salud, es hoy eje de su consulta.

Es socio de AMIBIO (Asociación de Médicos e Investigadores en Bioenergética) y actual Vicepresidente de Proyección Social de la AIS (Asociación Internacional de Sintergética).


domingo, 2 de abril de 2023

POTENCIAR FUNCIONES CEREBRALES CON EL CACAO

 

 


Un efecto que podría ayudar a pensar más rápido y mejor

 

De acuerdo a unos estudios realizados en Reino Unido, beber cacao podría ayudar a pensar más rápido y mejor. ¿Qué tiene el componente básico del chocolate para producir este efecto?

 

Una investigación realizada en Facultad de Ciencias del Deporte, el Ejercicio y la Rehabilitación de la Universidad de Birmingham reveló que beber cacao enriquecido con flavonoides -compuestos antioxidantes que se encuentran en frutas y verduras- puede acelerar el pensamiento y ayudar a las personas a abordar y completar ciertas tareas mentales de manera más eficiente de lo que lo harían de otra manera.

 

La principal responsable del estudio, doctora Catarina Rendeiro, explicó que, al comprender mejor los beneficios cognitivos de consumir estos alimentos, “podemos ofrecer una mejor orientación a las personas sobre cómo aprovechar al máximo sus elecciones dietéticas“.

 

Dieciocho hombres sanos de entre 18 y 40 años participaron en un programa diseñado para desafiar la circulación sanguínea del cerebro. Esto implicó respirar un cinco por ciento de dióxido de carbono, aproximadamente 100 veces la concentración normal en el aire, lo que produce un efecto llamado hipercapnia.

 

La hipercapnia es el aumento de la presión parcial del dióxido de carbono (CO2) en la sangre, producida, de forma más frecuente por hipoventilación alveolar o por desequilibrios en la relación ventilación-perfusión pulmonar.

 

Cada uno de los hombres fue sometido a este procedimiento antes y después de consumir cacao en dos ocasiones. En una de estas dos ocasiones la bebida se enriqueció con flavonoides. Después del desafío con dióxido de carbono, se pidió a los participantes que realizaran una serie de pruebas cognitivas complejas.

 

Los investigadores encontraron que los hombres que bebieron el cacao enriquecido con flavanol tenían los niveles más altos de oxigenación de la sangre, hasta tres veces más que los que consumieron la bebida no enriquecida con flavanol.

 

Los voluntarios que tuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas fueron los que tomaron la bebida enriquecida con flavanol. En promedio, estos hombres completaron las pruebas un 11 por ciento más rápido.

 

La doctora Rendeiro señaló que cuando tiene problemas mentales, su cerebro necesita mejores niveles de oxígeno en sangre. Su estudio sugiere que los flavonoides podrían ser particularmente beneficiosos en tareas cognitivamente exigentes.

 

Hay que señalar que un pequeño grupo de participantes no obtuvo ningún beneficio cognitivo de la bebida enriquecida con flavanol. Tenían altos niveles de respuestas de oxigenación cerebral que no aumentaron al beber el cacao enriquecido.

 

“Esto puede indicar que algunas personas, que quizás ya están muy en forma, tienen poco margen de mejora”, expresó Rendeiro.

 

Fuente: “Los flavanoles dietéticos mejoran la oxigenación cortical cerebral y la cognición en adultos sanos”, por Catarina Rendeiro. Publicado en Scientific Reports.

 

Fuente: Tu Mismo


jueves, 2 de febrero de 2023

MUSICOTERAPIA, LA PARTITURA DE LA SALUD

 

 

No cabe duda de que la música influye de forma directa en nuestro estado anímico, pero sus efectos van mucho más allá de la mera repercusión psicológica. Descubre sus múltiples aplicaciones para la salud.

 

En qué consiste la musicoterapia

Podemos definir la musicoterapia como aquella terapia que emplea la música con el objetivo de beneficiar nuestra salud a través de mejoras en diferentes ámbitos personales tales como el físico, emocional, social o cognitivo.

 

La musicoterapia parte de un principio básico que no es otro que el hecho de que todos los seres humanos somos, por naturaleza, seres musicales. Habitualmente, esta terapia tiene dos formas de aplicación: activa –cantar y escuchar música, tocar instrumentos, etcétera– y receptiva, relajación a través de la música. Y ello se haría mediante dos terapias complementarias, las verbales, en las que se habla con el paciente, y las no verbales, que implican la expresión del paciente a través de gestos y sonidos.

 

Musicoterapia

Con la musicoterapia, el terapeuta trabaja nuestras habilidades personales. Dichas habilidades serían las siguientes:

 

Sensoriales: aumenta nuestra capacidad de respuesta ante los estímulos sensoriales recibidos.

Cognitivas: aprendizaje, memoria, imaginación o nivel de alerta.

Socio-emocionales: permite un mayor auto-conocimiento y facilita la forma de expresar y compartir nuestros sentimientos y emociones.

Motrices: equilibrio, movilidad y coordinación, entre otras.

Orígenes de la musicoterapia

A lo largo de los siglos, prácticamente todas las culturas y civilizaciones han destacado las propiedades relajantes y calmantes de la música. De hecho, hay constancia de sus aplicaciones terapéuticas desde la época de los egipcios o los griegos hasta nuestros días.

 

Remontándonos al pasado más reciente, ya en el siglo XIX, el psiquiatra francés Esquirol empleaba la música para tratar pacientes con enfermedades mentales, aunque no será hasta principios del siglo XX cuando surja la Musicoterapia como disciplina científica. Será de la mano del suizo Emile Jacques Dalcroze, entre los años 1900 y 1950; él fue el primero en enunciar que el organismo es susceptible de ser educado a través de los impulsos musicales.

 

Precisamente, a partir del año 1950 empezarán a surgir en todo el mundo asociaciones de Musicoterapia cuyas acciones serán, entre otras, las de desarrollar investigaciones sobre esta disciplina, crear material divulgativo, organizar congresos y fomentar la creación de la carrera universitaria de Musicoterapia.

 

¿Cómo nos afecta la música?

Hace mucho tiempo que el ritmo, el sonido, la armonía y la melodía que conforman la música se han empleado en tratamientos médicos. Si bien es cierto que la música no cura por sí sola, hoy en día, muchos terapeutas apuestan por ella -por la musicoterapia- por los beneficios que reporta a la hora de reducir los síntomas de ciertas patologías.

 

No cabe duda de que la música influye de forma directa en nuestro estado anímico, pero su incidencia va mucho más allá de la mera repercusión psicológica. Ya hay estudios médicos que demuestran sus efectos sobre la presión arterial, la frecuencia cardiaca e, incluso, la saturación de oxígeno.

 

La influencia de la música en nuestro plano físico es mucho mayor de lo que pensamos. Hoy en día ya existen neuroimágenes que muestran lo que ocurre en las distintas áreas del cerebro cuando éste recibe los estímulos musicales. De hecho, a partir de investigaciones recientes realizadas por la universidad finlandesa de Jyväskylä, se ha desarrollado un método mediante el cual se puede estudiar cómo nuestro cerebro procesa los distintos aspectos de la música a los que hacía antes referencia, esto es, el ritmo, la tonalidad o el timbre.

 

En este sentido, uno de los descubrimientos más innovadores de dicho estudio es que las áreas límbicas del cerebro –las cuales se asocian a nuestras emociones– se ven afectadas directamente por el ritmo y la tonalidad. Estos mismos científicos también han observado que el procesamiento del timbre está asociado con la activación de la denominada red neuronal por defecto (RND), que son un conjunto de regiones que podría ser la responsable de la actividad que desarrolla nuestra mente mientras está en reposo y que también está vinculada con los procesos de divagación y de creatividad.

 

Podríamos decir que, al igual que sucede con otro tipo de estímulos, cuando escuchamos música, ésta produce en nosotros respuestas de muy diferente tipo y que nos lleva a expresarnos y a transmitir dicha energía hacia el exterior y esto lo hacemos en función de las características biofisiológicas, afectivas y psicológicas de cada uno, es decir, nuestra edad, estado psicológico o anímico, etapa de desarrollo personal, etcétera.

 

Y no nos olvidemos de que la música y los sonidos que escuchamos también pasan a formar parte de nuestro archivo personal, por así decirlo. Es decir, a través de nuestros gustos musicales, proyectamos nuestra personalidad y podemos manifestar, por ejemplo, cómo somos, lo que sentimos en un determinado momento o nuestro estado anímico.

 

Aplicación y beneficios de la musicoterapia

La música gusta a prácticamente todo el mundo, un estilo u otro pero todos escuchamos de vez en cuando alguna canción. Entre los beneficios que tiene la musicoterapia se encuentra que es buena para activar el cuerpo, pues de manera involuntaria se producen movimientos al ritmo del sonido. y también al escuchar música se producen reacciones fisiológicas en la respiración y en los latidos del corazón, pudiendo acelerarlo o relajarlo. Hay que añadir que son muchos los estudios que han determinado que la música mejora el lenguaje, el rendimiento motor, el estado de ánimo y la cognición en pacientes neurológicos.

 

La música también puede ayudar en el aprendizaje, pues son muchos los profesores que utilizan esta técnica para que los niños memoricen, y son bastantes los estudiantes que usan melodías para recordar fechas o aspectos claves en los exámenes. Y por supuesto no hay que olvidar la evasión que nos provocan las canciones, solo basta con cerrar los ojos y dejarse llevar.

 

Podemos dividir las personas susceptibles de ser tratadas mediante musicoterapia en cuatro grandes grupos:

 

Adulto con problemas de estrés

Adultos con problemas de adicciones, aquellos que presentan daño cerebral, personas que padecen enfermedades degenerativas, alzhéimer o algún tipo de discapacidad. En pacientes terminales o con dolores crónicos.

 

Adultos sanos: puede que no tengamos ningún problema de salud, pero este tipo de terapia es beneficiosa para disminuir la ansiedad o el estrés, mejorar nuestra autoestima o incrementar la creatividad. En el caso concreto de las mujeres, se recomienda la musicoterapia durante el embarazo y el proceso de parto.

 

Niña en una terapia con música

Niños: en este caso, la musicoterapia es beneficiosa para los menores con problemas de conducta, autismo, deficiencia mental, baja autoestima, dificultades en el aprendizaje o problemas de socialización. También cuando padecen enfermedades que conllevan un tratamiento más o menos largo, así como ingresos hospitalarios frecuentes como, por ejemplo, cáncer o cardiopatías.

 

Embarazada escuchando música como terapia

Embarazadas: las mujeres embarazadas pueden reducir sus niveles de ansiedad gracias a la musicoterapia, según un estudio publicado en el Journal of Affective Disorders. Además, mejora el vínculo entre la madre y el bebé antes del nacimiento, fomenta un aumento de la inmunoglobulina A, un anticuerpo vinculado a un número mayor de células que combaten gérmenes y bacterias y podría ayudar a minimizar los dolores de las contracciones durante el parto.

 

Los estudios corroboran los beneficios de la musicoterapia

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), los pacientes que han pasado por un ictus pueden mejorar su recuperación cognitiva, motriz, la función ejecutiva y previene la depresión. Además, añaden que son numerosos los estudios que han demostrado que este tipo de terapia puede ser beneficiosa para pacientes con alzhéimer, pues favorecen el rendimiento cognitivo general y las actividades de la vida diaria, y con párkinson, que ven como las capacidades motoras, de equilibrio, la calidad de vida y la cognición mejoraban sustancialmente.

 

Concepto de musicoterapia

Las personas con epilepsia o que se encuentran en estado vegetativo también podrían beneficiarse de la musicoterapia, favoreciendo la capacidad para regular el sistema dopaminérgico en el primer caso y reduciendo la tensión arterial en el segundo. Además, según la propia SEN, un estudio llevado a cabo en niños y adultos con epilepsia demostró que con la música se consiguió reducir un 24% la actividad de la enfermedad.

 

Cómo y dónde se practica la musicoterapia

Una sesión de musicoterapia tiene una duración mínima de una hora y siempre debe ser llevada a cabo por un terapeuta con formación específica en la materia, ya que no puede ser realizada por cualquier persona.

 

Durante las sesiones se puede tanto escuchar música como producirla, ya sea mediante la voz, instrumentos musicales o nuestro propio cuerpo.

 

Persona practicando la musicoterapia

La musicoterapia debe ser llevada a cabo por un terapeuta con formación específica en la materia.

Muchos centros psicológicos y hospitales ya cuentan con la actualidad con unidades específicas en las que se desarrolla este tipo de terapia. En ellos, a través de la música, se trabaja con los pacientes para conseguir, por ejemplo, mejorar las habilidades comunicativas –en el caso de niños con autismo– o incrementar la coordinación y reforzar la memoria y la autoestima en el caso de que presenten daños cerebrales.

 

Cuando se realizan sesiones con la intención de disminuir los niveles de estrés y de ansiedad o para superar problemas psicológicos, se trabaja con las personas su capacidad de expresar sensaciones y emociones mediante la música.

 

A pesar de que no hay un precio estándar para este tipo de terapia, lo habitual es que su coste aproximado sea de 50 euros mensuales por una sesión semanal de horas y media de duración.

 

INMA D. ALONSO

Periodista experta en salud y bienestar

 

Fuente: Consulta Web



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