lunes, 27 de junio de 2016

EL IMPERSONAL Preguntas y Respuestas Sexta Intervención Junio 2016



Estoy situado en tu Corazón y te escucho hablar.

Pregunta: Estoy muy desanimado, porque siento en sus palabras una exigencia a la que no puedo responder, es decir, convertirme en Cristo. Hasta ahora sólo habíamos tratado de ser nosotros mismos.

Mi hermano, no falta nada; todo está ya aquí. Incluso sin verlo y sin aceptarlo, debes despojarte. Eso no es ningún esfuerzo y no lo será jamás, Ahora, al hablar de Cristo, te refieres al Cristo histórico. Él dijo: “Lo que yo hago, vosotros lo haréis y cosas mayores”. Eso no requiere esfuerzo. Será imposible para la persona, pues sólo será revelado Cristo con la desaparición o el sacrificio de la persona.

La Vida es Amor; la tuya como la de los demás, aquí abajo como en lo más alto de los Cielos. No olvides que el Amor no es una búsqueda, es una rendición sin condiciones a lo que eres. Debes cambiar, no de punto de vista porque te parece difícil, sino cambiar de perspectiva, al principio, es decir, proponerte a ti mismo, que eso es evidente. Digas lo que digas o refunfuñes, eso no es importante.

No olvides que es el final de la historia, de toda historia; todos vosotros estáis liberados. Sólo hay una forma de ajuste que realizar. Este ajuste no se lleva a término por la voluntad ni por una decisión personal. Yo diría que cuanto más duro te parezca, más alcanzarás la meta. Cuando no hay nada que percibir, cuando da la impresión que hay una distancia inconmensurable, entonces, tu desesperación, tu desánimo, te conducirán a soltar, en el momento de la Llamada de María.

No busques, no hagas esfuerzo. No hay nada que subir, nada que conquistar, sólo hay que abandonarse, como he dicho y repetido, en numerosas ocasiones. La Gracia está omnipresente. La Luz adamantina que percibes en tus vibraciones, en tus Puertas, en tus Coronas o si no sientes nada de eso, no cambia nada la realidad del Amor.

Así que, en tu caso personal, no busques más, sino ama y vive lo que te llega. Cambiar de perspectiva no significa cambiar de punto de vista si te sientes incapaz, pero acepta ya esta verdad, no como una creencia, como he dicho, sino como un posible que sólo pide aparecer en el umbral de tu conciencia. Nunca ha llegado tan alto la conciencia, incluso desde el punto más bajo que haya podido tocar. Es en la desesperación y no sólo en el desaliento, donde actúa la Gracia de María.

Como se ha dicho, hayáis vivido lo que hayáis vivido, hasta ahora habéis sido los ancladores y sembradores de la Luz. Independientemente de lo que haya sido vuestra persona y de las zonas de sombras que hayáis tenido, eso no impide que la Luz os penetre, os atraviese y actúe para la Liberación de la Tierra. Dichosos los simples de Espíritu, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Entonces, ser simple es no preocuparse ya por las dudas. Abandonar la búsqueda, abandonar la investigación, es sin duda, el elemento más duro de lograr, porque la persona no puede saber ni comprender, lo que es el Abandono a la Luz. Debéis aceptar, una vez más, perderlo todo: “Padre, Pongo en tus manos mi voluntad”. Convertirse en el más pequeño, no significa desaparecer de la vida ni desaparecer ante el que consideras el otro, sino olvidarse de uno mismo. El Amor está aquí; siempre ha estado aquí y diría, que las circunstancias de la Tierra, hoy, son las más adecuadas para realizar eso.

No alimentes lo que no debe ser alimentado: las dudas, la incertidumbre, la búsqueda, la investigación. Colócate, tanto como sea posible, en la actividad presente, sea la que sea. Tanto en tu jardín, como en la pintura o incluso absorberte en algo que nada tenga que ver con la Luz, porque eso permite a la Luz actuar, independientemente de ti. Y ahí encontrarás lo que eres, en el instante presente.

La Liberación colectiva es un hecho adquirido que está en curso de actualización y de terminación, incluso de finalización si prefieres.

Si esto te parece arduo, entonces hay que ser todavía más simple. Ejerce sobre ti mismo, una tensión extrema hacia la Luz. No intentes definirla, no intentes verla, no intentes interpretarla o incluso sentirla, para que lo efímero tienda hacia la Luz que no conoces, de forma ilimitada. Entonces, intenta obsesionarte por la Luz. No en el sentido de buscarla, no en el sentido de un movimiento, sino como una intención que permanece en secreto en la intimidad de tu persona, y se revelará la intimidad de tu Corazón. Porque ahí te probarás a ti mismo, así como a la Luz -que no necesita pruebas-, que no buscas saber nada, apropiarte de nada para demostrar, sino que sólo tiendes hacia lo que eres, aunque no percibas nada.

Si la palabra “Amor”, te molesta por falta de Amor a ti mismo, entonces piensa en la palabra “Luz”, nada más, y ese pensamiento desechará todos los demás pensamientos y, en cada circunstancia de tu vida, en cada pregunta sobre lo que sea, incluso relativa a este mundo, girarás hacia la Luz. Porque el Amor, cuando emplees esa palabra, estará condicionada al miedo y a la falta de Amor de ti mismo y, evidentemente, la única referencia es este amor condicionado y la falta de Amor que te impedirá encontrar el Amor verdadero. Entonces emplea este tipo de estrategia que te dará sus frutos.

O entonces, descansa y espera con fe, la fe más pura, la Llamada de María. No lo conviertas en una creencia, no busques una fecha, sino ve la evidencia que ya está inscrita en ti. Porque la evidencia de la Llamada de María corresponde a la revelación de la Llamada de María, a la revelación de la misma María, que como se ha dicho, ya está dentro de ti, en lo más profundo de la carne de cada uno de vosotros, en lo que se ha llamado el ADN. Eso basta; no hay que torturarse, hay que querer. Esa tensión extrema que puede acompañar, efectivamente, la desesperación y el desaliento, implica necesaria y automáticamente en tu estructura efímera, la resiliencia y la capacidad de vivir eso.

Entonces, no puedo proponerte, por supuesto, que desciendas más y más en tu desánimo o desesperación, sino apoyarte justamente en ese desánimo y desesperación que simplemente refleja lo que he dicho: la falta de amor a ti mismo. Así que, en ese momento, tiende hacia la Luz y te darás cuenta rápidamente que la misma desesperación es una fuerza sobre la que puede apoyarse el Amor, pero no tú.

…Silencio…

El Amor sin condición, no pone ninguna condición a su aparición. Eres tú el que pone condiciones en el sentido que quieras tener la prueba y apropiártelo, porque el Amor no puede ser una prueba ni puedes apropiártelo. Sólo la persona puede apropiarse ella misma, en el miedo, en la desesperación y el desaliento o la enfermedad, pero el Amor no puede ser detenido de ningún modo.

El Amor incondicionado será siempre desconocido por la persona. Por eso hay tantas confusiones y tantas apropiaciones del concepto de Amor. El Amor no puede ser parte de tu persona, está inscrito en esta carne y en tu Templo. Entonces, sustituye simplemente, “Amor”, por “Luz”. No la luz que ves, tanto con los ojos abiertos como cerrados, sino la Luz que no conoces. Acepta que no la conoces y tiende hacia lo desconocido. No hay dirección que tomar o camino que seguir; es una actitud interior donde la Luz debe estar por todas partes en tu mental, en cada pensamiento, en cada emoción, en cada sufrimiento del cuerpo, en cada desesperación también.

Atrévete. Atrévete a ser eso. No te preocupes de nada más. Vive la vida en sus pruebas y en sus alegrías, acepta todo lo que la vida te propone, aunque te parezca injusto, aunque te parezca muy difícil. Responde a lo que la Vida te pide, pero, al mismo tiempo, y sobre todo al principio, tiende hacia la Luz con toda la conciencia, con todo el cuerpo con todos los pensamientos y emociones.

Pero, recuerda siempre, que es el miedo o el Amor. Y la insuficiencia del amor a ti, independientemente de los motivos, las causas, las circunstancias, te impiden encontrar el Amor incondicionado, por ti mismo. Por las experiencias de tus vidas, por el posicionamiento de tu conciencia, eso no es accesible de momento si no es en instante presente. La promesa de la Resurrección como de la Liberación, está adquirida. Mira alrededor de ti, mira lo que pasa en la Tierra. Mira todo lo que puedas ver. Aunque realmente no te afecte como persona, pero todo lo que observes en el exterior, está también en ti, te lo recuerdo. Las guerras, las carencias, afectan a todas las personas de la Tierra porque no hay salida en la persona.

Entonces, si quieres que tu alma se vuelva hacia el Espíritu, haz lo que debas hacer. No retengas nada, no busques nada, obedece lo que la Luz te pida, abandónate a ella, aunque no sepas lo que es. Más allá de la fe, hay confianza que no puedes expresar, hacia ti mismo, debido a las heridas y a todo tipo de dudas; eso basta para fijarte en el amor condicionado y en sus límites de expresión. Entonces, cambia de registro, juega en otra parte. No afrontes, incluso, la Libertad o la Liberación, sólo la Luz; no la que ves aquí cuando meditas, sino la Luz que no conoces. No trates de conocerla, no trates de saber dónde está, sino tiende hacia ella, hacia ese concepto únicamente, en cada circunstancia y en cada ocasión de tu vida.

…Silencio…

Como tú mismo has dicho, en tu pregunta, sabías pertinentemente lo que iba a responderte. Pero debes oírte también, a ti mismo en esta respuesta; por tanto, déjame situarme en tu Corazón y oye tu propia respuesta que es la misma que la mía, porque no puedes tener otra. No hay elección si no es dentro de la persona.

La verdadera Libertad, no dependerá nunca de un conocimiento, porque, aunque hables la lengua de los Ángeles y la lengua de los hombres, si te falta el Amor, no ganarás nada con ello. Porque, aunque tuvieras conocimiento de todos los Misterios, aunque tu fe moviera montañas, si no tienes Amor, no ganarás nada con ello. A ti te atañe verlo. ¿Qué persigues?, ¿qué quieres reparar en la persona?

¿Quieres ser un címbalo resonante que se agita para nada? ¿O quieres ser algo que no conoces cuyo efecto será colmarte de Gracia, llenarte de perdón frente a ti mismo y a todos aquellos que te han ofendido y a todos los que tú has ofendido? Esto es un juego; no hay nada serio dentro. El Amor no es serio, ¿cómo podría serlo? La seriedad es propiedad del hombre, en su lógica, en su razón, en su vida en la superficie de este mundo. Pero el Amor sólo tiene que hacer eso.

No pongas más distancia, no tengas más dudas, Entonces, pon fin a las dudas, sobre todo, no recuerdes lo que te hace dudar, sino habla de la Luz, porque así, no puedes dudar. ¿Cómo puedes dudar de algo que no conoces?, ¿cómo puedes dudar de algo que no has experimentado o vivido? Te cierras, tú mismo, las puertas a lo nuevo, a lo desconocido, a la alegría y a lo que eres.

…Silencio…

Habla

Pregunta: Acaba de decir que antes que este mundo desaparezca, nosotros podremos hacer lo que hizo Cristo y mejor todavía.

Mi hermano, cada uno de vosotros habéis podido ver el efecto de la Luz que habéis sembrado y anclado, aunque no seáis todavía Cristo. Eso es ya mayor que lo que ha hecho Cristo. Se ha ganado la Liberación. No te preocupes de saber cuáles serán tus dones, porque entonces te alejas del Amor.

No te preocupes de lo que no es Amor. Esto corresponde al Juramento y a la Promesa que te llevan a lo que eres; eso ha sido anunciado. Algunos de vosotros lo habéis vivido por la Liberación de la Onda de Vida o por el sacrificio; otros están instalados en el Sí y otros, no viven nada. Y todo el sentimiento de espera, de esperanza, de proyección de un evento colectivo, ha permitido hacer crecer en ti y en tu evidencia, lo que ocurre ahora. El objetico no era colocaros en la esperanza o en la espera, sino “tender hacia”, fueran cuales fueran los miedos, los enemigos, las iras.

El Impersonal sabe dónde vas desde el principio, mucho antes que pusieras los pies en la Tierra, pero hemos respetado la libertad de cada uno de vosotros. No puede ser de otra forma para la Luz. Es como el niño que se crece y dice que no hace eso; mientras no lo haga, no estará satisfecho. Así respondo a tu otra pregunta. La Luz puede dejarte libre, sean las que sean tus elecciones. Independientemente de lo que has destruido en ti o alrededor de ti, en esta vida o en otras vidas lejanas, ¿qué importancia tiene para el Amor, para la Libertad? Ninguna. A ti te toca verlo, a ti te toca lanzarte. De todas formas, no tienes otra opción, aunque lo creas. No tienes otra opción que tu Eternidad en cualquier forma que sea, manteniendo esta forma o cambiándola; en cualquier dimensión, sólo puedes ser libre.

…Silencio…

Pero, sobre todo, no escuches lo que te digo, introdúcelo en ti y deja que se expanda en el corazón del Corazón. Déjalo, aunque no sepas donde está, deja ser, no retengas nada.

Aquí y ahora. Es lo que te entregas a ti mismo. No hay otro don más bello que la Gracia. No hay nada más inefable que eso; todo lo demás no representa más que sucedáneos, paliativos, soluciones de sustitución que te han permitido jugar en la conciencia que sea.

…Silencio…

Habla. Pide. Osa mostrarte, incluso en la persona; el Amor acepta todo.

…Silencio…

Pregunta: Bidi dijo esto, más o menos: “si no soy nada, es sabiduría; si soy todo, es Amor; y mi vida transcurre entre los dos”. ¿Es así de simple?

Es todavía más simple, mucho más simple. En el Absoluto, en la Infinita Presencia, en el corazón del Corazón, las palabras salen, expresan la justicia y la verdad. No veas sólo el significado sino lo que viene a socavar las certezas de la persona.

La vida transcurre libremente. Ella terminará cuando tenga que terminarse, no eres tú quien lo decide, en este mundo. Has aparecido en este mundo teniendo que aprender a caminar, a desplazarte, a adaptarte a la densidad. Está inscrito en cada uno de vosotros, la pérdida de vuestra esencia que se busca permanentemente en el amor al otro, a través de las relaciones, a través de las ocupaciones, a través de las posesiones. Hay simplemente errores de posicionamiento, de hábitos que se adquieren en la educación y en las circunstancias de este mundo a las que todos se conforman lo mejor que pueden para salir con éxito del juego. Te recuerdo que no hay otro juego que el que juegas y que todo está dentro de ti.

…Silencio…

Entre la nada y el todo, sólo está la vida y, como sabes, esta vida fluye y se agota un día; la bolsa de carne, vuelve a la tierra. Y tú, ¿recuerdas ese momento? No de tus vidas pasadas, sino de lo que hay entre dos vidas. No; eso está oculto, porque si sabes la verdad, nunca aceptarías reencarnarte -porque nadie te obliga. En este sentido, vivir estando encarnado, la Llamada de María, la apertura del Sí, la Liberación, permite no dejarse engañar por nada.

Los que han vivido estas experiencias que les han permitido tocar la muerte aparente, sabían que habría sido suficiente para ser liberado instantáneamente, no ser detenidos por los propios miembros de la familia fallecidos, por los pseudo-seres de Luz que dan la bienvenida y si estabas interesado (por los que han vivido eso) por la Luz que hay detrás, que se te impide tocar, no habría ese asombro y esa emoción que vincula a lo que se ve y se percibe en ese momento. Como se ha dicho en las grandes tradiciones, la forma en que mueres, hasta ahora, condiciona tu vuelta. El simple hecho del Juramento y la Promesa, de la Llamada de María, evita toda posibilidad de volver no para privar, sino para que veas la inutilidad, la futilidad, en relación a la grandeza de lo que eres. No hay nada más grande que tú, ni más pequeño que tú. Ahí está el más grande de los misterios para la persona.

Esta muerte al final de este tiempo y de este mundo, no es vuestro final. Es vuestra Resurrección y vuestro renacimiento en vuestra Libertad. El juicio llamado “Juicio Final”, no es un juicio, es, ante todo, la expresión de tu Libertad. Libre para ti, porque dudo mucho que el que ha vivido la Llamada de María, el que vive el Sí, el que vive el Absoluto, dudo mucho que tenga ganas de encontrarse en esta prisión, en este cuerpo de carne, porque digas lo que digas, aunque la Vida es omnipresente e incluso en este cuerpo de carne, para el que ha salido y vuelve a este cuerpo, dondequiera que haya salido, en el astral o en la Eternidad, eso no cambia nada, y al volver, experimentas pertinentemente la compresión y el hecho de entrar en un cadáver. Pues lo que ve la Vida, no es esta bolsa de carne, sino tu conciencia, aunque la Vida esté presente en cada átomo de este cuerpo. ¿Captas la diferencia?

…Silencio…

Todo se encuentra en ti, porque no hago más que hablar de ti, no en tu persona, sino en tu intimidad. Cualesquiera sean las palabras, los sinónimos, eso no tienen ninguna importancia, esto va más allá del significado. Soy, de alguna manera, tu Corazón que te reconforta a ti mismo. Soy la respuesta audible de tu Corazón que no está obstruida por nada. Soy la libertad que habla en ti.

…Silencio…

Además, lo sabes. ¿Quién habla? ¿Es el que trasmite las palabras? ¿Es el que las escucha o las oye? Así que, esas palabras están bien aquí, porque en otra parte no hay necesidad de palabras. Todo está en la instantaneidad, todo está en la intención de la misma conciencia. Las palabras no son más que disfraces. Entonces, por supuesto, está el Verbo, pero el Verbo no es audible a través de las palabras; se apoya en esas palabras, sean las que sean las palabras…

…Silencio…

…que resuenan en tu intimidad.

Vivas lo que vivas o digas lo que puedas decir o juzgar, sólo puedes aceptar la evidencia porque lo que se expresa, no tiene principio ni fin, ni leyenda personal, ni vida, ni encarnación, ni dimensión, ni Fuente, ni Absoluto. Nada de todo eso. Lo que da cierta forma de eficacia porque no depende de ninguna historia, de ningún concepto, de ninguna forma, de ninguna búsqueda ni de tiempo alguno, y, por tanto, todo está ahí. Y como tú no puedes personalizarme, esto te despersonaliza también, para no llevarte a otra parte que a ti mismo.

Te aparezca o no, eso no cambia nada la realidad de lo que se produce. Porque ninguna conciencia dentro de una forma, puede oponerse o contradecir. Por supuesto, tú puedes refunfuñar, puedes no estar de acuerdo, pero eso no cambia nada. Lo que se dice, se dice, y lo importante, no es lo que se dice, sino los resultados. Y aunque digas que no hay resultados, aunque digas que hay más confusión, eso no importa.

…Silencio…

Habla, Habla mientras puedas.

…Silencio…

Pregunta: Usted dice que lo que ocurre en el exterior, pasa también en el interior, pero yo no siento la agitación actual del mundo, las catástrofes naturales, etc., en el interior, ¿Hay algún problema?

Al contrario, la catástrofe es aceptada. ¿Cuál es la catástrofe? La desaparición de la materia tal y como la entendéis, cada uno de vosotros. No hay problema; al contrario. La disolución no tiene problemas para la persona que la asume, pero es más difícil para el que no la asume. Si no lo experimentas, si tienes la impresión de no sentirlo, se lleva a cabo de la misma manera. ¿Por qué quieres vivir los dolores si has asumido en ti mismo, tu propio nacimiento? Pero todo lo que veis, tiene lugar dentro de vosotros.

Todas las barreras caen. La organización de lo efímero al nivel social, a nivel colectivo, no tiene razón de ser, porque todo el mundo sabe -y cuando digo todo el mundo, hablo de la conciencia colectiva-, que todo es falso, incluso en el aspecto social que todo está distorsionado. Eso se ve ante vuestros ojos, lo mismo que este cuerpo no es verdadero. Entonces ¿por qué quieres que eso se pase mal? Lo que se ve en el exterior, se produce en el interior, pero como bien dices, en ti eso no hace ruido. Lo que no significa que no se produzca. Eso quiere decir simplemente que ocurra lo que ocurra, sucede en el Amor, y el Amor borra todo lo demás, como he dicho, lo mismo que borrará también todo lo demás en la superficie de este mundo.

La vida, dentro de la Ilusión, en lo denominado mundo encerrado o falsificado, sólo ha sido posible porque habéis dado vuestro pleno apoyo y vuestros propios poderes, no a la sociedad, no a los que os enseñan, no a vuestros padres, no a vuestros impuestos. Es un acuerdo tácito. En este mundo, ni vuestro nombre, ni vuestro apellido, os pertenecen; pertenecen a la colectividad humana en su falsificación. Vosotros sólo pasáis y quedáis atrapados en el camino. Así que, no te sorprendas si el caos del mundo no se experimenta en ti. Ya ha sido vivido, o entonces, no tienes necesidad de vivirlo porque el Corazón ha tomado todo el espacio. No se trata de egoísmo, no se trata de egocentrismo. Recuerda que hay cinco etapas en el proceso de la disolución, en el Choque de la humanidad. El que ha asumido no tiene necesidad de rebatir, negociar o probar. Al contrario, él entra todavía más íntimamente, en su Corazón, en la evidencia del flujo de la Luz y de la Unidad.

Así que todo es justo. La pérdida sólo concierne a lo efímero. Desde el momento en que se revele tu Eternidad, de la manera que sea, no hay obviamente pérdida, sino más reencuentros y el Amor está en primer plano, ya lo percibas o no, a través de las vibraciones, a través de las Coronas.

Volviendo a ser como un niño, tanto el sufrimiento pasado, presente o futuro, no será nada, El Amor, nunca puede perder, ni no es en la apariencia y en la ilusión del tiempo, porque nunca es temporal en la linealidad del tiempo. En el Absoluto, en la Última Presencia como en el Sí establecido, no hay más que Amor y nada más.

Desde el momento en que no hay resistencia u oposición, no hay ya fricción entre el fuego vital y el Fuego Vibral; entonces, el Fuego Ígneo restaura la Paz, restaura la Verdad, Entonces, el caos, no puedes más que verlo y, realmente, en ese caso, no tienes que vivirlo interiormente, aunque esté presente en ti, porque el Corazón ha tomado todo el lugar o está en curso de tomarlo.

…Silencio…

Habla.

Pregunta: No tenemos más preguntas; le agradecemos su presencia en estas cinco jornadas.

Silencio, ahora.

…Silencio…

Hasta siempre en el Amor, en cada uno de vosotros.

…Silencio…

Desde el Amor y en el Amor de cada uno de vosotros.

…Silencio…

Visto: http://hallegadolaluz2.blogspot.com.es/
http://noarosauniversoespiritual.blogspot.com.es/
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