sábado, 20 de junio de 2015

Familia Tóxica 4 : La Conspiración Doméstica



Normalmente rechazamos, quizás sin meditarlo demasiado, cualquier indicio que nos diga que hemos sido víctimas de un engaño, que hemos participado sin saberlo en una trama que nos perjudicaba severamente y que nos han hecho la cama sin lograr que sospecháramos mínimamente por dónde y de qué modo nos vino el golpe. Solemos negar la evidencia antes de quedar nosotros mismos como tontos y negamos toda conspiración. Solemos creer erróneamente que la conspiración sólo existe en las altas esferas de la política, la banca o la iglesia, que solo conspiran seres oscuros, sin alma ni principios, que construyen múltiples argucias para engañar sin ser detectados, pero nos olvidamos de que todos somos conspiradores en potencia, todos sin excepción.

Las conspiraciones que diseñamos son evidentemente pequeñas y sus consecuencias muy localizadas, son objetivos concretos y motivos de igual proporción. Las conspiraciones que habitualmente ejecutamos son las argucias de aquel que hace todo lo posible por lograr un ascenso, la conspiración de la madre que no quiere que su hija salga con ese chico, las de un niño para apropiarse de un juguete en el recreo. Conspiraciones menores, que van acompañadas de las mismas herramientas que las mayores, falsas banderas, contaminación informativa, mentiras, negación de evidencias… todo el catálogo completo.
Esto extrapolado a la familia puede parecer a priori pequeño e inconsecuente, pero puede provocar conflictos mayúsculos que dinamiten todos los cimientos que sustentan un hogar. En las familias tóxicas, suele primar la envidia, el rencor, la desigualdad, la intolerancia y el rechazo, estos componentes son los que hacen que salte la chispa, que posteriormente incendiará el ambiente familiar. Es habitual que en la familia haya un envidioso, un rencoroso o un intolerante, pero es peor cuando existe un conspirador. Este conspirador de mesa camilla, tendrá en mente un objetivo, puede ser que incluso no sea consciente de sus consecuencias y cuando posteriormente sean acusados y expuestos, nieguen la mayor por sistema.
Por lo general sus conspiraciones son vistas como consecuencia de una simple y sana competitividad entre hermanos, por ejemplo. Las intrigas entre adultos integrantes en una familia se tornan en conspiraciones cuando esos integrantes forman sus propias familias. Poner en marcha toda la maquinaria conspirativa, para que una de esas familias satelitales que giran en torno al Sol paternal quede eternamente eclipsada. Dinero, atención, tiempo, recursos, cualquiera de estos objetivos será el techo a tocar por esas mentes que maquinarán el modo, el cuándo y el cómo, para apartar aunque sea momentáneamente del camino a su competencia. Muchas de las argucias conspirativas que construirán para salirse con la suya rozarán el ridículo y lo patético, modos más próximos a una mente inmadura y febril, que a la de un adulto cuerdo y razonable.
Estos seres, no conocerán la tregua, ya que cualquier paréntesis es tomado como una pérdida existencial de recursos y de atención primaria, para ellos relajarse significa perder altura en la pirámide familiar, quedar por debajo del hermano o el cuñado, significa literalmente la derrota. No entra en sus márgenes la culpa, el perdón o la empatía, son mentes predadoras que no dudar aplastar el cráneo de su directo competidor, porque ellos no tienen familia, tienen competidores y elevan esa competitividad a niveles exacerbados y totalmente viciados dentro de lo que el sentido común estipula. Todo es poco si de salirse con la suya se trata, la manipulación es su herramienta mas útil, controlar la mente de su objetivo y pintar una imagen falsa de su victima, urdir con maldad un plan para construir una máscara victimista y reflejar todo su rencor en el dedo acusador que la figura paterna o materna víctima de su manipulación eleve en su crítica.
Suelen caer en el menosprecio, etiquetar, insultar o motear al directo competidor, suele ser su recurso para deshumanizar y evitar caer en algún sentimentalismo inútil. No conocen la compasión, muestran falsa misericordia ante los padres o los suegros, pero siempre será fingida. Ofrecerán gratuitamente su apoyo y su ayuda si con ello sacan créditos que les aporten algún tipo de beneficio, nos obsequiarán instantes de falsa amistad para tratar que bajemos la guardia y recabar información que pueda ser utilizada en nuestra contra. Su continuo y constante machaqueo terminarán por dejarte indefenso y desmoralizado, para asestar el golpe de gracia en cuanto agaches tu cabeza, esa es su meta última y su principal motivación.
Conseguir la total exclusión del núcleo familiar, si lo logran, no satisfará totalmente sus expectativas, no quedaran satisfechos con la simple victoria, no querrán que naufragues, ni que encalles, querrán que te hundas, no les bastará con que quedes varado, querrán que la miseria sea tu plato del día, de ese día y del resto de tus días.
En su agenda no existen los paréntesis, ni los periodos de tregua, cualquier momento es útil para elevar las cotas de maniqueísmo. Su falta de alma, la exhiben sin pudor y una vez controlan la mente de su objetivo solar, eclipsarán por completo a su víctima potencial, anulando por completo cualquier atisbo de posible asociación fuera de su control. Esa barrera opaca construida a base de un modus operandi un tanto turbio y un modus vivendi más que reprobable, anularán por completo la figura progenitora, mostrándoles una falsa realidad diseñada y calculada al milímetro.
Evidentemente es difícil que se salgan con la suya, porque su principal defecto es que suelen subestimar con demasiada facilidad a sus semejantes, unido al hecho de que tienen sobrevaloradas sus capacidades. Es más normal de lo que parece que en cualquiera de sus intrigas queden expuestos si hacer el más mínimo esfuerzo, al ser mentalidades inmaduras cometen errores de bulto y a poco que estés atento les ves venir. Una vez eres consciente qué tipo de persona es la que tienes próxima, acaban por volverse transparentes y llegaras a predecir todos sus movimientos con bastante antelación. Son pacientes, metódicos y pueden construir conspiraciones que se alarguen en el tiempo, tienen una gran capacidad para la mentira y la improvisación, y en el caso de quedar su plan desbaratado, modificaran su conducta sobre la marcha, para adaptarse rápidamente a la nueva situación.
Son muy poco críticos consigo mismos y tienen una tendencia a caer victimas de sus propias argucias, sus planes maestros no son mas que pataletas de niño pequeño y finalmente su tendencia a caer en la política de patio de recreo les deja en clara inferioridad. Son incapaces de construir un argumento sólido, viven de la escusa y esta no da para defenderse mínimamente, así que siempre podrás dejarlos en paños menores a poco que argumentes mínimamente tu postura. Es cierto que su contagioso victimismo, puede jugar en tu contra y ante un progenitor adicto a esa forma de dependencia, estás perdido. De todas formas el tiempo es el que da la vuelta a la tortilla y cualquier situación, por extrema que sea, tornará 180 grados en el momento justo, en el que todo quedará compensado y el equilibrio restaurado.
La conspiración inunda la sociedad y encharca la familia, es la consecuencia de no estar nunca conformes con lo que tenemos, queremos más y de ser posible, ser los únicos beneficiarios y para conseguirlo tomamos todas las medidas necesarias, rozando muchas veces lo inhumano. Seguramente no piensas en el daño que haces a tu prójimo cuando en las reuniones familiares tratas de quedar por encima de tu familiar próximo, ser conscientes lleva por defecto ser inteligentes y por norma estos ingredientes suelen ser escasos en ciertos individuos. No es menos cierto que detrás de todo conspirador doméstico existe un pasado de carencias afectivas o de sobreprotección paternal, una vez son reducidos los niveles atención que la adultez y la madurez debieran proporcionar, estos polluelos lejos de intentar volar por si mismos, conspiran para tratar que el resto vuele y no regresen jamás, provocando que el enrarecimiento en el ambiente del nido crezca hasta llegar a ser irrespirable.
Evitar caer en la provocación fácil, sopesar adecuadamente nuestra respuesta a su ataque y demostrar con nuestra actitud que cualquier acusación es infundada, son tus mejores armas, como decía, una mentalidad madura y equilibrada son invencibles ante cualquier conspiración de cualquier índole que esta sea. Estoy de acuerdo en que las familias felices existen, esas familias ideales y de cuento de hadas, donde todos sus miembros se toleran y se aceptan como son, sé que existen, pero yo aún no he conocido ninguna.
Tomado de: lacosechadealmas.blogspot.com
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